miércoles, 13 de junio de 2012

Mobiliario y ajuar doméstico (IV).





Repisa.
Tabla de madera colgada o laja de piedra empotrada en los muros a modo de estante para colocar objetos y alimentos.


Choza III de Cuernos (El Viso).


Salero.
Pequeña cajita de madera para contener la sal en la cocina.


La Vega (Depresión del Guadalquivir).


Sartén.
Recipiente de hierro con largo mango lateral, utilizada para cocinar sobre el trébede.


Choza de la Muda (Cardeña).


Silla.
Asiento con respaldo y cuatro patas, realizado en maderas torneadas, siendo el “culo” de enea, escaña o cuerdas trenzadas.


Chozo Redondo (Fuente Obejuna).


Tablilla.
Soporte para escurrir el suero de los quesos de elaboración artesanal.


La Vega (Depresión del Guadalquivir).


Trébede.
Soporte de hierro con tres patas para apoyar los cacharros de cocinar sobre el hogar.


De distintas formas y tamaños.


Vasar.
Estantería de madera con huecos para guardar distintos objetos de uso en la cocina: cacharros, alcuzas, jarritas, etc.


La Vega (Depresión del Guadalquivir).




domingo, 10 de junio de 2012

El Guijo.

El escritor Alejandro López Andrada, relata[1]  la construcción de chozos vegetales a mediados del siglo XX en este pequeño término, fruto de las entrevistas realizadas a los pastores de la comarca. Igualmente encontramos algunas entidades de población dispersas y vestigios de ciertas construcciones, mas antiguas. Una de ellas, se encuentra en “El Albercial”, lugar que ya en 1887[2], aparece como entidad de población, con indicación de “albergues de ganaderos” pero asignado por entonces al término municipal de Dos Torres. Actualmente, se mantiene el zócalo de piedra de una choza de planta circular mixta, aún pendiente de catalogación.


Choza del Albercial, ya sin su cubierta.

Los parajes de la “Jarosa” y el Píngano”, se citan[3] igualmente a finales del XIX como entidades de población, con indicación de “casa de labor y albergues de ganaderos”, para el primero y “albergues de trabajadores y ganaderos”, para el segundo. Los topónimos actuales equivalentes son los de “Casas de La Jarosa” y “Cortijo del Pingano”, desconociéndose actualmente la permanencia de dichos albergues.

Por último, si que se ha podido catalogar la “Choza del Charco de la Rosa”, las ruinas de la choza circular  mixta de mayor diámetro de la provincia de Córdoba. Este paraje ya se mencionaba[4] como sitio llamado “Charco la Rosa”, y que pertenecía a mediados del siglo XVIII al Conde de Santa Eufemia.



[1] LÓPEZ ANDRADA, Alejandro (2005). Los años de la niebla. Los últimos pastores. Ed. Oberon. Salamanca. 274 pp
[2] CABRONERO Y ROMERO, M. (1891). Entidades de población (pag. 52).
[3] CABRONERO Y ROMERO, M. (1891). Entidades de población (pag. 67).
[4] VALVERDE FERNÁNDEZ, F. (1983). Anexo nº 1, Quintos y Millares de la Dehesa de Cañadallana…  (pag. 232). A.P.G. Catastro de Ensenada, libro 582, 8r.-9v.

viernes, 8 de junio de 2012

Choza del Charco de La Rosa (El Guijo).

Ref.: GUJ-04
Coordenadas huso UTM: 30 S  x.345524 y.4265825 
Término municipal y comarcas: El Guijo, Los Pedroches (Sierra Morena).
Ruinas de una gran choza circular mixta, ubicada junto al “Cortijo del Charco de la Rosa  y en el paraje de “Las Majadillas”. Debió ser albergue de pastores, siendo su antigüedad  desconocida, pero sí anterior a 1956. Se conservan unas dos terceras partes de la planta del zócalo, habiéndose perdido el tramo de la entrada en su orientación N.


Recreación de su estado original.

Características y  técnicas constructivas: La planta totalmente circular, no está plenamente nivelada sobre el terreno. Su asentamiento, se realiza dentro de un cercado de piedra y asociada a un cortijo. Los paramentos, de piedra tosca (cuarcita) de gran formato, son tomados con barro y no son apreciables ni revoques ni solera. La cubierta, debió ser cónica y vegetal, conformada por una gran armadura de maderas. No se aprecian indicios de asiento de un pié derecho central, aunque es probable que lo tuviera, según su diámetro.


Vista SE de las ruinas del zócalo.

Otra vsta desde el N.

Detalle de la mampostería.

Panorámica general del conjunto.


Planimetría: planta exterior: 7.90 m. diámetro; planta interior: 6.40 m. diámetro; ancho muro (en la base): 0.75 m.; alturas: zócalo: 1.00 -1.20 m.; entrada: no apreciable; orientación de la entrada: N (probablemente).


Plano (planta y sección).

Esquema general del conjunto.


Observaciones: La choza se ubica muy próxima a un gran conjunto de edificios cerrados que constituyen el “Cortijo del Charco de la Rosa”. En el exterior, se mantiene una pequeña construcción tejada que fue una letrina, así como una caseta de perro. A su vez, todos los elementos se engloban en un cercado de piedra seca.

Entre las fuentes documentales, se referencia[1] como sitio llamado “Charco la Rosa”, perteneciente a mediados del siglo XVIII al Conde de Santa Eufemia. El cortijo aparece inventariado[2], sin hacer mención a la choza. Sin embargo, si que es apreciable en el vuelo americano de 1956.

En el interior del recinto de la choza se encuentran semienterrados diversos utensilios y menaje doméstico (cántaro, dos vacinillas, lámpara de carburo, botellas de vidrio antiguas, etc.); en el exterior aparecen los restos de un carro de estructura de hierro y ruedas de madera de encina.

Es hasta ahora, la choza circular más grande de todas las inventariadas y catalogadas de la provincia. Sería conveniente la reconstrucción de los paramentos y rehabilitación de su cubierta original, pues la construcción se encuentra dentro de un camino señalizado como ruta de senderismo, que conduce a la “Ermita de las Cruces o Majadaiglesia”.

Colaboradores: Fernando Díaz Fernández y Mónica López Martínez.

Fotos y dibujos del autor.



[1] VALVERDE FERNÁNDEZ, Francisco (1983). El Condado de Santa Eufemia a mediados del siglo XVIII. Colección de Estudios Cordobeses. Excma. Diputación Provincial de Córdoba.

[2] OLMEDO GRANADOS, Fernando (2006). Cortijos, haciendas y lagares. Arquitectura de las grandes explotaciones agrarias en Andalucía. Provincia de Córdoba (2 tomos). Consejería de Obras Públicas y Transportes, Junta de Andalucía.


martes, 5 de junio de 2012

Chozas urbanas.

Al pensar en este tipo de arquitectura, generalmente la mayoría de la gente tiene una imagen estereotipada del término “Choza”. Es muy común, asociarla a una típica imagen de albergue tosco y aislado en los campos, vinculado siempre a la figura del pastor. Sin embargo, durante gran parte de nuestra historia reciente, la mayoría de las chozas se ubicaban en el interior del medio urbano, o en su defecto en el extrarradio. En muchos de nuestros pueblos, existieron un gran número de edificaciones con cubiertas vegetales, llamadas por algunos autores “casas de choza” o “casas de ramas”. En ciertas calles, se alternaban cubiertas de teja con techos de pasto.


Nueva Carteya. Foto en (ALBAR et al, 1991).

Fuente Carreteros (Fuente Palmera).
Cortesía de Antonio Jiménez Morello.

Igualmente, tenemos en mente el prejuicio de asociar esta arquitectura con marginalidad y pobreza, y con ello suciedad y abandono, pero no siempre fue así. En la mayoría de los casos, estas viviendas, a pesar de sus “pobres” materiales, eran tan dignas y limpias como podrían serlo otras formas de arquitectura popular. Sus gruesos muros de tapial, recubiertos de forma obsesiva con capas de cal, eran tan limpios, frescos o cálidos como cualquier otra vivienda.

La condición social, pero sobre todo las posibilidades económicas y laborales de muchas familias, hacía, que la propia vivienda estuviera condicionada por la disponibilidad de materiales más o menos asequibles. De hecho, a medida que estas gentes podían permitirse mejorarlas, fueron reformándose, especialmente las techumbres, que eran sustituidas por recubrimientos cerámicos, más duraderos. Aparecen como un extremo, los albergues realizados con desechos (tablas, chapas, etc.), que ya podrían considerarse como verdaderas “chabolas”, concepto y realidad todavía hoy vigente en pleno siglo XXI.


La Paz (La Carlota) en 1966.
Archivo Municipal de La Carlota.

Choza en Montilla.
Cortesía de Francisco Luque Romero.

Pasada ya la segunda mitad del siglo XX, en la propia capital de Córdoba, y otros núcleos importantes, estos focos de marginalidad, fueron siendo sustituidos por las autoridades de la época, por otras formas de viviendas. Destacar el caso de las “Casas Túnel”, en Palma del Río, o la urbanización de las barriadas de Fray Albino, El Naranjo y Zumbacón en Córdoba, y otros como “Monte La Vieja” en Fernán-Núñez, “Casas Baratas” en Belméz, “Los Mochos”, en Almodóvar del Río y la “Colada de la Redonda” en Posadas, entre otros.


LLano de las Eras (Palma del Río) en 1950.
Foto en (www.ayto.palmadelrio.es)

Barrio de Fray Albino (Córdoba) en 1949.
Fundación Cajasur.

domingo, 3 de junio de 2012

Choza II de Navajuncosa (Cardeña)

Ref.: CAR-13
Coordenadas huso UTM: 30 S  x.364985 y.4236200 
Término municipal y comarcas: Cardeña, Los Pedroches (Sierra Morena).
Ruinas muy deterioradas de una choza mixta rectangular, asentada cerca del “Cortijo de Navajuncosa” y el “Camino de la Venta del Ama”. Debió ser albergue de ganaderos, siendo su antigüedad bastante importante, pues data, al menos 1893, habiendo sido ya abandonada hacia la primera mitad del siglo XX.


Recreación de su estado original.

Características y  técnicas constructivas: Este albergue se asentaba como un hábitat aislado dentro de la dehesa. Su planta rectangular, se encuentra nivelada en una leve inclinación del terreno. Se plantea con una crujía principal con anexos dispuestos de forma simétrica. Sobre el exterior de esta, se añadió un habitáculo a cada lado con las entradas orientadas hacia un patio trasero, que a su vez dispone de dos vanos diferentes. La entrada a la crujía principal está dispuesta en la cara opuesta al patio. El suelo está en un nivel inferior al terreno exterior, por lo que la entrada tiene unos  toscos escalones. Todos los paramentos son de piedra tosca (granito) tomada con barro, de formato mediano y grande. No aparecen ni revoques, ni solera. La cubierta debió ser vegetal y a dos aguas, con viga cumbrera apoyada en las cuchillas laterales.


Vista general de las ruinas, desde el patio trasero.

El único muro todavía alzado.

Detalle del umbral de la entrada.

Planimetría: planta exterior: crujía principal: 9.20 x 3.95 m.; anexos: 3.15 x 3.90 m.; 2.80 x 3.55 m.; patio: 12.30 x 4.05 m.; planta interior: crujía principal: 7.90 x 2.75 m.; anexos: 2.65 x 2.90 m.; 2.30 x 2.55 m.; patio: 11.30 x 3.55 m.; ancho muro: 0.50 - 0.60 - 0.70 m. Alturas: max. del muro: 1.55 m.; entrada: principal abocinada exterior (sin dintel): 0.88 - 0.92 m.; anexos: 0.65 m.; patio: 0.90 m.; orientación de la entrada: S – SE; orientación crujía: NE - SW.


Plano (reconstrucción de la planta).

Observaciones: En las inmediaciones y parcialmente ocultos entre la vegetación, se aprecian diversos rediles circulares de piedra, ya en ruinas. Esta tipología es llamada localmente “Choza de hormazo”. Se localizan entre las ruinas, fragmentos de cerámica gruesa, similar a la que aparece en el Calcolítico.

Analizando las fuentes documentales, se hace referencia a ella, con indicación del término “Choza” en la cartografía de 1893 y 1934 (IGN). Igualmente, en la ortofoto del vuelo americano de 1956, se aprecian las ruinas ya sin cubierta.

Fotos y dibujos del autor.

viernes, 1 de junio de 2012

Desde la lingüística.

Otro aspecto interesante para analizar este tipo de arquitectura, sería el lingüístico. En primer lugar, la palabra “choza” parece provenir fonéticamente del árabe, “joçça” y ésta, tal vez del latín “casa”. Indagando sobre este remoto origen romano, encontramos el término “turgurium”, por el cual se entiende la habitación rustica con que se define actualmente el concepto de “barraca” o “barracón”. Sin embargo, en Andalucía y especialmente en Córdoba, se ha usado indistintamente las acepciones “choza” o “chozo” para definir este tipo de construcciones, la primera con un carácter más oficial,  y la segunda, sin embargo, más popular. Por otro lado y dependiendo de la zona, se diferenciarían, al definirse con género masculino, el refugio pequeño y  circular, frente al femenino para otras formas y tipologías diversas.


La definición se pierde en tiempos remotos.

Otras acepciones encontradas, serían “cábila”, “zahurdón”, “rancho”, “chamizo” y “cabaña”, esta última y según algunas conjeturas, como forma de arquitectura de origen griego. Así, las descritas por Vitruvio en el siglo I a. C., no difieren mucho de las recientes, localizadas en los países mediterráneos.


Aldea abandonada de "Las Cábilas", cerca de Guadalméz.

Una de las mas antiguas referenciadas en documentos escritos, era la cabaña en la que Ulises encontró a Humea. Otra, la que describen Virgilio y Ovidio, habitada por Rómulo, fundador de Roma cuando era pastor. Tudícides, refiere que las cabañas de Ática eran de piezas de madera ensambladas, que se desarmaban y transportaban en tiempo de guerra.


martes, 29 de mayo de 2012

La iniesta.


Especie
 Cytisus scoparius (L.), Cytisus striatus (Hill), Cytisus baeticus (Webb) y otras
Familia
Leguminosas.
Nombres vernáculos
Iniesta, giniestra, retama negra, escoba y escobón negro.
Fotos/dibujos


Arbusto.

Detalle de las hojas.
Descripción
Arbustos de pequeñas hojas perennes con tallos muy alargados y rígidos. Todas las especies muy similares y difíciles de diferenciar.
Distribución  en Córdoba
Por toda Sierra Morena, estando también Cytisus baeticus presente en la Subbética.
Abundancia
Frecuente
Hábitat
Bosques templados y cálidos y matorral típico de encinar.
Tamaño máximo
Alcanza hasta los 2 m. de altura.
Aplicación y época de recogida
Se utilizan sus ramas para forro de cubiertas (se cortan todo el año).
Observaciones.
El techado con este material, supone la aplicación de una técnica específica, por la cual las ramitas se van trabando de abajo a arriba, sobre un entramado de monte. Se ha documentado su empleo en la zona de Cardeña (Los Pedroches), donde tanto las chozas mixtas circulares como las rectangulares son llamadas “chozas de hormazo”. En otras zonas de la Península, se utiliza la denominación  chozos de escobas”.