miércoles, 4 de enero de 2012

Chozas mixtas circulares (I).

Son chozas de planta circular u ovalada, con zócalo de piedra y cubierta apuntada de materiales vegetales. Las hay de muchos tamaños, existiendo algunas de grandes dimensiones. Eran viviendas o refugios de pastores y porqueros principalmente, aunque también aparecen asociadas a ciertas actividades agrícolas.

La forma de la planta puede ser muy variable, aunque predominan las circulares a compás, circulares irregulares y ovaladas. El hecho que las define, es el sistema de la cubierta, una armadura calzada sobre zócalo de piedra, que se realiza por el apoyo y encuentro de diversas maderas en una cúspide o cumbrera. Se pueden formar techos en forma cónica, a dos aguas con los extremos cónicos, prismáticas, etc. La mampostería se realiza generalmente con piedra seca, también tomada con barro y a veces con cal. Algunas chozas se enfoscaban con morteros y se encalaban.







Distintas formas de esta tipología.

Los materiales vegetales empleados para la cubierta son, por un lado las maderas, de encina (Quercus ilex var. rotundifolia) principalmente, aunque también de otros árboles como enebros, olmos, pinos y eucaliptos. Para techar se utilizaban sobre todo, juncos, retamas e iniestas, y en algunas zonas también bálago de centeno.

La organización del habitáculo interior se planteaba mediante una sola entrada, que se orientaba generalmente hacia el SE, para recibir la mayor cantidad de luz durante la mañana y protegerse de los vientos dominantes, según cada zona.  Dicha entrada, se construía a veces de forma abocinada, teniendo las jambas y el rebate de piedra. La puerta, era de madera y disponía de bisagras empotradas en el dintel de piedra o madera, así como en el suelo. El piso interior, la “solera” podía estar empedrada, destinándose una losa central para el hogar. El humo de la candela, escapaba libremente por la cónica cubierta, filtrándose por entre las fibras vegetales. A lo largo del perímetro del muro interior se reservaban hornacinas y anaqueles de distintos tamaños para los utensilios de los pastores. Como particularidad, aparecen algunas chozas con cántaros y hoyas insertas en el muro, que se destinaban a guardar algunos alimentos. Igualmente, se empotraban perchas de madera para colgar ropa y todo lo necesario para la vida en el campo. En algunas construcciones, ante la necesidad de ampliar el espacio, se añadían habitáculos anexos que seguían el mismo esquema de planta curva. Aunque ya no queda ninguna con su cubierta vegetal original en la provincia de Córdoba, se conservan algunas que fueron readaptadas, presentando un tejado a dos aguas de teja árabe.

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