martes, 2 de agosto de 2016

El Burcio I (El Viso de los Pedroches)


Es este, uno de esos lugares de los muchos que me fascinan del norte de Los Pedroches. Uno de esos parajes recónditos y olvidados, que casi no aparecen registrados en los mapas, al menos como asentamiento humano. La referencia de estas ruinas me llegaron a través del blog de Rafael López Monge, un buen conocedor de la historia de Belalcázar y la comarca de Los Pedroches, que nos ofreció la posibilidad de poder ir a visitarlas hace ya un par de años. En esa jornada de campo, nuestro modesto equipo de investigación (Ricardo Luque y yo), también contó con la buena compañía de la arqueóloga Pilar Ruiz Borrega y por supuesto las indicaciones de Rafael.




Personalmente, creo que he pasado cientos de veces al lado de este
poblado ganadero, e incluso en ocasiones, pernoctado en en sus proximidades, e increíblemente nunca me había percatado de el. Su camuflaje con el paisaje es perfecto, pues se asienta entre canchales de cuarcitas, manchones de monte y dehesas.





Encuentro muy diversas y variopintas hipótesis sobre el origen fonético de vocablo "Burcio". Analizando tan significativo nombre, aparece su uso en la zona oriental de Valle de Alcudia donde se utilizaba para significar: "Sitio difícil de atravesar por su mucha maleza" Vocabulario de Fuencaliente .




También podría tener otra posible acepción que lo relaciona en ciertas zonas costeras de Andalucía, con algunas especies de peces llamados gobios; por similitud se cita aquí otra especie autóctona llamada Blenio (Blenius fluviatinis) que pudo ser pescable con redes en las aguas del próximo Río Zújar, según los conocimientos de mi buen amigo Fernando Díaz, quien me aporta precisamente una imagen de un ejemplar capturado en el mismo paraje.




Oficialmente la forma
burcio deriva de la voz portuguesa "búzio", que es un caracol que vive debajo del agua; de esta deviene "buzo" (lat. BUCINA, cuerno de boyero), según (Corominas y Pascual, 1982). Curiosamente encontramos a escasos metros del poblado un cerro llamado "Cuernos". No obstante, todas las posibilidades quedan abiertas, sin saber exactamente su origen real.





El poblado en sí, se localiza entre los parajes del cerro Cuernos al E, el Castillo de Madroñiz al NO y Vega Marco al SO, perteneciendo al término municipal del Viso de Los Pedroches. Junto a el, discurre el Río Zújar accediéndose al mismo desde la Carretera de Hinojosa del Duque a la Estación de Belalcázar donde se aparta un antiguo camino llamado en la carografía del IGN del año 1952 "Camino del Valle de Alcudia", hoy cerrado con una cancela por la propiedad de la finca.





Aunque está pendiente aún un estudio mas destallado a pie de campo, a simple vista se pueden vislumbrar indicios de que el asentamiento tuvo cierta importancia, al menos en el número de animales que se manejaban allí. Se distribuye a lo largo de una extensa área, que podría rondar las 5 has. Algunas construcciones se encuentran en el llano, pero otras están a media ladera con algunos callejones y cercados de piedra.




Solo hemos localizado cuatro chozas como albergues de pastores, dos de ellas ubicadas en la parte mas alta, situación lógica, pues desde allí se podría vigilar todos los establos y corrales. Estas dos son de tipología mixta, planta circular y desaparecidas cubiertas vegtales, una cónica y otra a dos aguas. Ambas se encuentran practicamente juntas sobre un afloramiento de cuarcitas. Hay otras infraestructuras en la parte mas baja (zahurdas, toriles, cuadras, corrales y horno).




Las referencias orales apuntan la posibilidad de que el lugar fuera utilizado por pastores trashumantes, pues según comenta un informador anónimo encuestado por Rafael López Monge, las chozas eran incendiadas a propósito tras la estancia invernal-primaveral para ser reconstruidas sus cubiertas vegetales en el otoño siguiente, al regreso de los agostaderos norteños.





Indagando en la documentación histórica (1), Jose Luis Serrano Gonzáles de Murillo en un interesante artículo, cita el Burcio como una de las tierras mas feraces del Estado de Madroñiz, donde eran abundantes pastos y dehesas para ovejas, cerdos y caballos. Igualmente refiere que en algún momento de su compleja historia, se arrendaban los pastos a los ganaderos mesteños en detrimento de los jornaleros y vecinos de Cabeza del Buey. Por otro lado, se sabe que ya desde el siglo XV existía aquí una aldea llamada "Hoya de Madroñiz" que perteneció al Condado de Santa Eufemia tras el otorgamiento por parte de los Reyes Católicos a Gonzalo Mejía del Marquesado de la Guardia, una injusta situación de abusos y privilegios de posesión del castillo y todo su estado que se perpetuaría muchos siglos despues hasta su venta en 1951.



martes, 5 de julio de 2016

Ranchos y poblados de la Sierra de Hornachuelos.

A lo largo de todos estos años de investigación, han sido incontables las colaboraciones de muchas personas; algunas desconocidas, muchas anónimas y otras mas cercanas . En este caso, quiero reseñar especialmente las abundantes aportaciones de información de un buen amigo; uno de esos de toda la vida, un entusiasta del conocimiento en general y de la Naturaleza en particular, en todas sus formas y manifestaciones. Uno de aquellos pioneros con los que empecé a aprender y fascinarme por todo lo que veíamos por esos campos cordobeses, allá por las décadas 80-90 del siglo ya pasado.


Reencuentro en Guadalcázar hacia 2006


Fernando Díaz Fernandez, por circunstancias laborales me tiene puntualmente informado de todas esas ruinas que encuentra a lo largo de sus duras jornadas de campo. Se podría decir que casi no le falta un rincón de la provincia por patear o rodar. Especialmente complejo resulta el acceso a muchas de esas fincas que existen por la Sierra de Hornachuelos. Su privilegiado trabajo y disposición, al menos, me permite saber que están allí; apartadas, difusas y ocultas entre la vegetación, esperando que algún día nos permitan acceder a ellas para observarlas detenidamente, medirlas y dibujarlas.

Muchas de esas ruinas corresponden con antiguos poblados de rancheros compuestos por multitud de chozas, corrales, zahurdas, cuadras, hornos y colmenares. Estamos aún indagando sobre estos usos y formas de arquitectura en esa zona de Sierra Morena, pero parece que entre finales del siglo XIX y hasta la década de los 60 del XX, se asentaron por estos montes inóspitos, multitud de familias que intentaban subsistir con el carboneo, el pastoreo, la agricultura  y la extracción de miel.

Algunos enclaves a destacar son: 

Madroñeras-Adelfillas. Chozas, corrales y horno.






Torilejos. Choza.


Las Traviesas. Chozas y zahurda.





Juan Calvillo. Casilla de porquero y zahurda.







Escorial-Escambrón. Casa, chozas y corrales.





Adelfillas-Zorzalejo. Chozas y corrales.






Nota: se agradece información de estos lugares, especialmente de aquellas personas que las llegaron a conocer en uso o incluso que pudieron vivir allí. 

lunes, 16 de mayo de 2016

Chozas del Hato (Belalcázar)



ref. BEL 00
Coordenadas huso UTM : 30 S x: 299110 y: 4271285 
Municipio: BelalcázarComarca: Los Pedroches.
Paraje y otros topónimos: El Hato o Cañada del Hato.

Aspecto general del conjunto.

Acceso: dentro de un cercado ganadero. Propietario: privado.
Tipología: circular mixta con anexos Tipo de hábitat: aislado.
Usos: ganadero (albergue de pastores y posible quesera).
Cronología: anterior a 1946.
Conservación: ruinas (sin la cubierta vegetal).
Características y técnicas constructivas: compuesta por un cuerpo circular (albergue) y un anexo de forma lobular (quesera). Esta última tiene un poyete corrido pegado al muro de la planta circular, a una altura que hace pensar que pudiera haber sido una cocina o una quesera. La habitación circular dispone de tres hornacinas empotradas en los muros y un enlosado levemente elevado sobre el suelo en uno de sus laterales. La entrada, orientada al SE (125º) parece que tenía un dintel en forma de arco triangular. Toda la mampostería está realizada con piedra tosca de pizarras y cuarcitas tomadas con barro o en seco, con algunos elementos (dinteles y jambas) de bloques de granito tallado.


Vista delantera.

Vista trasera.

Entrada de la choza.


Vista en planta del anexo (quesera).


Una de las hornacinas y la entrada.




Planimetría:
Choza albergue: planta exterior: 5.35 m. de diámetro; planta interior: 4.15 m. de diámetro; altura zócalo: 0.80 - 1.45 m.; ancho muro: 0.60 m.

Planta.


Sección AA´



Otras construcciones: Se encuentra asociada a un conjunto de elementos: casa tejada con cuadra o tinao (que pudo ser posterior), zahurda con patio, otra pequeña zahurda paridera;  horno de pan (cúpula tejada); otra posible choza circular reaprobechada con otra construcción rectangular que pudo ser un gran establo. Esta última tiene reutilizados algunos sillares romanos de gran formato, dispuestos en las jambas y otras partes de los muros.


Boca del horno.

Cúpula de ladrillos del horno.

Zahurda con patio.

Otra vista de la zahurda.

Vista de la posible cuadra.

Sillar de granito.

Otra posible choza circular.

Entrada de la cuadra.


Fuentes orales: Un informador anónimo recuerda que una de las chozas tenía un dintel formado por un arco triangular, hoy desaparecido.

Fuentes documentales: Citadas por primera vez con (ref. 38 Cañada del Hato 1º) dentro de un inventario realizado por Rafael López Monge en http://belalcazar-cordoba.blogspot.com.es/2014/02/chozos-de-belalcazar.html .
Observaciones: La casa tejada aparece a partir de 1977, según las ortofotos aéreas. 

Equipo de Trabajo: Ricardo Luque Revuelto y Rafael Pulido Jurado (2014).
Colaboradores: Rafael López Monge
Planos.


Esquema general del asentamiento.



lunes, 28 de marzo de 2016

Arquitectura popular integrada en el medio natural: los chozos.

Sera esta la primera vez que muestre este trabajo en la ciudad de Córdoba. Será el próximo martes 29 de marzo de 2016 a las 19:00 horas en la Casa Cultural Bien-Ser, C/ Julio Romero de Torres nº 15 (Córdoba). 


viernes, 12 de febrero de 2016

Una experiencia de techado con retama.

Desde que empecé con esto, siempre me ha gustado comprobar personalmente las cosas, y sobre todo, poner en practica todo lo observado y transmitido por los informadores. He techado ya con diversos tipos de plantas: paja de centeno, paja de avena loca, junco churrero; pero me faltaba una muy importante: la retama

Los techados con Retama común (Retama sphaerocarpa), fueron muy frecuentes en casi toda la provincia de Córdoba. Desde la Subbética a diversos enclaves de Sierra Morena, pasando incluso por la Campiña, este material fue usado en el recubrimiento de diversas tipologías de chozas, tanto vegetales como mixtas.




Choza acabada en 2009 con techo de juncos.


Aspecto interior.

En 2008 iniciamos la construcción de una choza vegetal para usarla como gallinero en el término municipal de Guadalcázar. Se trata de una choza de planta rectangular de unos 4 x 2 metros realizada con paredes de postes de madera y tabiques de cañizo enfoscado con barro, paja y cal. La armadura es de palos de pino y cañas, planteada a cuatro aguas y con una fuerte inclinación. El forro inicialmente se realizó con junco churrero (Scirpus holochoenus). Con el paso del tiempo (ya 7 años), se ha deteriorado bastante por causa de los animales (burros, gallinas, gorriones, ratas, etc.),  la lluvia y el viento.




Iniciando la restauración.

Este invierno tocaba restaurarla, por lo que expongo aquí mi propia experiencia y conclusiones: 

El junco no ha resultado tan duradero como inicialmente había pensado, a pesar de haberlo segado en el momento oportuno (otoño) y secado previamente al sol. Se cosió a las "alfagías" o riostras de caña con cuerda de pita (magei) y a pequeños haces, lo que ahora pienso fue un error. Tenía que haberlas montado con mas grueso y espesor y fijarlas con otras riostras de cañas  desde el exterior. 




Proceso actual de retechado.

Ahora he saneado todo el junco podrido, parcheado los huecos que habían abierto los animales, bien con otros juncos o con hojas de caña. Luego he fijado todo el entramado anterior de juncos con tiras horizontales de caña desde el exterior, que luego me servirán para clavar las ramas de retama.



Testero repuesto de cañas.

Parches de juncos.

Tras recolectar las ramitas de retama, mediante una poda selectiva de los arbustos disponibles, se montaban directamente en verde sobre estas cañas. De abajo a arriba (del alero a la cumbrera) se van clavando literalmente entre los juncos y las cañas horizontales. Toda la estructura se queda escalonada por lo que se supone que la lluvia resbalará, dejando impermeable la cubierta. Su acarreo se realizó con la ayuda de una burra aparejada con albarda y angarillas de agujas de madera. 



Ramas podadas.

Güira con los pinchos.


Montaje de las capas de forro.


Trabajando en la cumbrera.


Retamas ya montadas.



Remate de la cumbrera.

El proceso no ha resultado especialmente complejo, y solo queda comprobar como se comporta el material cuando se seque definitivamente. Una de las ventajas del empleo de retama en el techado de chozas, es que al ser una planta poco palatable, e incluso tóxica para la ganadería,  impide que estas construcciones sean comidas por los herbívoros, situación que si ocurre cuando se hace de bálagos o juncos.