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martes, 30 de julio de 2019

Chozas de pescadores y barqueros.

La influencia ribereña de ciertos parajes cordobeses influyó también en el condicionante de morada o refugio de las gentes dedicadas a actividades como la pesca, el transporte de mercancías y personas en barcas y otros menesteres acuáticos. Así encontramos referencias históricas de estas chozas en el trabajo de Pilar Hernández Iñigo, sobre la pesca fluvial y el consumo de pescado en Córdoba entre los siglos XV y XVI: 

Independientemente del tipo de pesquería de que se tratase, era frecuente la construcción, en lugares próximos a ellas, de chozas pajizas en las que los pescadores permanecían durante los períodos de pesca. Así, en 1515 un pescador había hecho "una choza para pesquería de sábalos" en una heredad de viña que tenía en renta de Alfonso de los Ríos; y en la pesquería de Almodovar, los pescadores podían "amarrar sus barcos en tierra firme y hacer chozas pajizas a una soga toledana de donde el río moja y enjuga".


Vista de Almodóvar del Río y barquero en el siglo XIX.


Por otro lado, los barqueros, aquellas personas que hacían el servicio de paso de una orilla a otra, tanto a personas,  animales y carros, disponían en algunos casos de un refugio o choza, que servía incluso como vivienda. José María García Benavides, en su libro "Pequeñas historias de Posadas" refiere una choza de barquero desprendida de un documento de 1839:


Sobre una "barca de maroma" enajenada por el Ayuntamiento de Posadas en 1839, dentro de las desamortizaciones de sus bienes de Propios:
Tasados los aditamentos de la barca por los carpinteros Francisco María de la Torre y Francisco García Amo, resultó que valían:
El barco................................................... 500 reales
La choza de pitones podridos................. 35 reales
El torno y el palo..................................... 12 reales
La maroma y guindaleta en mal estado.. 45 reales
Total ........................................................ 592 reales


Igualmente en la misma localidad, describe una historia en referencia a chozas y barcas:

En la primavera de 1892 y con ocasión de una de las mayores avenidas del río Guadalquivir, quedó aislado el chozo donde vivía el guarda de la Estrella, José del Río Calvez, que subido en a su cumbrero esperaba que lo rescataran mientras las corrientes casi arrancaban los palos de su estructura. Finalmente dos cordobeses y un maleno con un barco pudieron sacarlo con vida.

Vado de Mingachez por la Colada de la Estrella. Foto tomada
desde la Casa del Barquero.















Cerca de la localidad de Córdoba,  en el conocido como Camino de la Barca y su Paso del Arenal sobre el Guadalquivir, se cita a finales del XIX una referencia a la "Choza de Barquero", que un informador (Leiva, conv. pers.) apunta que se  trataba de una construcción de medias paredes de tapial y cubierta de pasto, manteniéndose probablemente hasta mediados del siglo XX. 



Choza del Barquero en 1872 en las proximidades de Córdoba.


sábado, 18 de noviembre de 2017

Chozas enrocadas.

Con este término quiero definir una serie de tipologías de chozas que nada tienen que ver con las viviendas trogloditas o casas-cuevas, que también estuvieron presentes en la provincia de Córdoba, como el caso muy conocido de Iznajar, también Palma del Río y la sierra de Córdoba, estos últimos menos documentados. 

Estos cinco ejemplos de chozas "enrocadas" se distribuyen por distintos lugares, principalmente en Sierra Morena, donde la construcción aprovechaba en parte o totalmente el afloramiento de la roca madre, principalmente para obtener el cerramiento de alguna de sus paredes. 

Dos casos son de planta rectangular y el resto circulares irregulares. En cuanto a sus cubiertas, fueron de materiales vegetales todas menos una, que pudo ser de bóveda de cañón por aproximación de hiladas. Las vegetales se disponían a una y dos aguas, aprovechando el desnivel del terreno para crear la pendiente del colgadizo.

Las paredes de roca no construida se retocaron y tallaron en algún caso, y no es de extrañar que fueran trabajadas por canteros como frente para extraer bloques de granito, en el caso de las presentes en Los Pedroches (Belalcázar, Cardeña y Torrecampo).


Viñas Viejas (Belalcázar).

Choza de la Muda (Cardeña).

Posible recreación de su aspecto.

Hoya de la Condesa (Torrecampo).
Foto cortesía de  Jesús Cangas

Las Erillas (Villaviciosa de Córdoba).
Foto cortesía de Juan Relaño.


Choza II Fuenfría (Zuheros)


Posible recreación de su aspecto.



miércoles, 19 de diciembre de 2012

Documento filmográfico.

Ciertamente escasos, son los documentos filmográficos, donde pudieran aparecer registros de arquitectura pastoril y agroganadera en la provincia de Córdoba. Uno de ellos, y probablemente el único encontrado hasta la fecha, es el que ha difundido "Solienses":

http://solienses.blogspot.com.es/2010/10/el-documental-el-valle-de-los-pedroches.html

http://solienses.blogspot.com.es/2012/12/las-razas-del-documental.html#comment-form.

Este documental, se centra en la crianza, manejo y transformación de los productos derivados del cerdo ibérico, siendo excepcional la fecha de su filmación. El documental fue realizado en el año 1926 por la empresa “Industrias Pecuarias de Los Pedroches S.A”.
Representa en sí, un testimonio gráfico de gran valor cultural y etnográfico, no sólo para el conocimiento específico de aspectos veterinarios y ganaderos, sino también por la aportación de unas imágenes donde aparece una choza mixta circular en uso por un pastor (minuto 3.41 – 3.51). Analizando esta secuencia, se aprecia que la construcción estaba escrupulosamente enlucida y encalada, con una entrada relativamente amplia. Las dimensiones de la choza, podrían ser de unos 6 metros de diámetro, disponiendo de una cubierta cónica vegetal, aparentemente recubierta de juncos. Aunque no se indica su localización, por la tipología y comparándola con muchas ruinas encontradas y catalogadas actualmente, pudiera corresponder con alguna de las múltiples que  existieron por la zona de Belalcázar e Hinojosa del Duque, llamadas “chozas de casal”. Éstas, eran utilizadas principalmente por pastores de ovejas, pero también se ha documentado su asociación con zahurdas y la crianza del cerdo ibérico, las denominadas “chozas de porquero”.

En cuanto a la actitud del pastor que aparece filmado, se aprecia que pudiera estar cortando pan para migas, una de las comidas típicas de este gremio. Aparece  junto a el, un perro tipo ratero o podenco. Igualmente se le ve, fumando, uno de los entretenimientos a tan largas jornadas de soledad en el campo. Su indumentaria, es la propia de esa época, camisa sin cuello, chaleco de zalea y sombrero.

Y aquí se muestra el vídeo:

lunes, 26 de noviembre de 2012

La Choza del Cojo (Córdoba).

Incorporo aquí, un texto que describe uno de los topónimos (ref. COR-03), de mayor popularidad en el entorno de la ciudad de Córdoba; en este caso relacionado con la arquitectura que trato en este blog.    Se indicaba como referencia topográfica en 1896[1] y 1933[2], localizándose junto a la vía pecuaria "Cordel de Alcolea" y descansadero de ganado. El lugar ha sido ya totalmente absorbido por el hormigón, el asfalto y las mallas publicitarias,  y demolida la antigua edificación[4] .


La conocida como choza del Cojo fue una venta y posteriormente lupanar existente en una zona próxima a la Cerca de Lagartijo, en la confluencia de la actual Avenida de Carlos III y la antigua carretera de Madrid, en el inicio de la actual Avenida de Libia.

Era una pequeña construcción rodeada por un arroyuelo que, sólo en épocas de lluvia, bajaba hasta el llano bordeando la Huerta de los Lirios. Esta “estancia”, inicialmente una venta de arrieros. Se sabe de su existencia al menos desde el año 1862 cuando la reina Isabel II acudió a la ciudad y el Ayuntamiento instaló en las inmediaciones de la “Choza del Cojo” una tienda para recibir a la reina. También, y con el nombre de Cueva del Cojo, es citada por Pío Baroja en su libro de La Feria de los Discretos.



Dos imágenes antiguas del lugar.
En: cordobapedia.wikanda.es

Aunque su último destino fue el de whisquería, con anterioridad había sido venta de carretera, taberna y mancebía. Un lugar pintoresco y de cordiales recuerdos para muchos cordobeses que, entre sus paredes, pasaron ratos de agradable evasión con los amigos o junto a una buena moza, saboreando botellitas de Montilla o Moriles y degustando sabrosos pollos de campo con patatas fritas.


Ubicación del enclave.
Foto de Soledad Carrasquilla.

Tras años de abandono, el 28 de julio del 2006, Urbanismo derribó los restos ruinosos de la famosa Choza del Cojo que en los últimos tiempos se había convertido en refugio de inmigrantes rumanos y almacén de la chatarra. 




[1] INSTITUTO GEOGRÁFICO Y CATASTRAL (1896). Hoja 923 (Córdoba).
[2] INSTITUTO GEOGRÁFICO Y CATASTRAL (1933). Hoja 923 (Córdoba).
[3] INSTITUTO GEOGRÁFICO Y CATASTRAL (1969). Hoja 923 (Córdoba).
[4] La Choza del Cojo. (estevezrecio.blogspot.com).

viernes, 1 de junio de 2012

Desde la lingüística.

Otro aspecto interesante para analizar este tipo de arquitectura, sería el lingüístico. En primer lugar, la palabra “choza” parece provenir fonéticamente del árabe, “joçça” y ésta, tal vez del latín “casa”. Indagando sobre este remoto origen romano, encontramos el término “turgurium”, por el cual se entiende la habitación rustica con que se define actualmente el concepto de “barraca” o “barracón”. Sin embargo, en Andalucía y especialmente en Córdoba, se ha usado indistintamente las acepciones “choza” o “chozo” para definir este tipo de construcciones, la primera con un carácter más oficial,  y la segunda, sin embargo, más popular. Por otro lado y dependiendo de la zona, se diferenciarían, al definirse con género masculino, el refugio pequeño y  circular, frente al femenino para otras formas y tipologías diversas.


La definición se pierde en tiempos remotos.

Otras acepciones encontradas, serían “cábila”, “zahurdón”, “rancho”, “chamizo” y “cabaña”, esta última y según algunas conjeturas, como forma de arquitectura de origen griego. Así, las descritas por Vitruvio en el siglo I a. C., no difieren mucho de las recientes, localizadas en los países mediterráneos.


Aldea abandonada de "Las Cábilas", cerca de Guadalméz.

Una de las mas antiguas referenciadas en documentos escritos, era la cabaña en la que Ulises encontró a Humea. Otra, la que describen Virgilio y Ovidio, habitada por Rómulo, fundador de Roma cuando era pastor. Tudícides, refiere que las cabañas de Ática eran de piezas de madera ensambladas, que se desarmaban y transportaban en tiempo de guerra.


jueves, 17 de mayo de 2012

Dibujos e ilustraciones de chozas.

Normalmente, a la hora de documentar este fenómeno de arquitectura, la fotografía aparece como una de las mejores herramientas para el investigador. Encontramos cierto número de imágenes de mayor o menor calidad y antigüedad, que ilustran gráficamente sus fisionomías originales, personajes y algunas situaciones de la vida cotidiana, todas ellas, de indudable valor etnográfico. Menos frecuentes, resultan los documentos basados en dibujos e ilustraciones; no obstante, algunos existen y se analizan a continuación.

En la provincia de Córdoba, diversos investigadores y dibujantes plasmaron en sus dibujos y apuntes, ciertas chozas concretas o modelos tipográficos. Miguel Castanys en 1936 realiza un dibujo a lápiz de la llamada “Choza de Jeromo”, localizada en la Sierra de Córdoba, que se ubicaba en la actual finca de “La Conejera[1]. En la ilustración, se aprecia una choza vegetal del tipo “de horcones”, entre el espeso bosque. Igualmente, el dibujante retrató a una familia con sus quehaceres cotidianos (gallinas, corte de leña, etc.).


Dibujo de Miguel Castanys.
Cortesía de José Manuel Quero.

De manera genérica, el insigne antropólogo Julio Caro Baroja describe[2] las chozas de cubierta vegetal agregadas a cortijos de las Campiñas de Córdoba y Sevilla, aportando unos dibujos de campo realizados a finales de los años 40 del pasado siglo. Observando estos interesantes dibujos, apreciamos dos tipos de construcciones, unas completamente vegetales y otras con paramentos de obra, posiblemente de tapial o ladrillo.



Dibujos de Julio Caro Baroja.

Otro ejemplo, lo encontramos en J.A. Hasler, quien hacia 1966, documentó de manera muy gráfica la construcción del típico chozo vegetal extremeño. También aportó un pequeño apunte sobre una choza en Palma del Río, describiéndola de manera muy ilustrativa[3].


Apunte de J.A. Hasler.

Otro investigador, en este caso el arquitecto cordobés Arturo Ramírez Laguna, analiza mas recientemente, las tipologías específicas del municipio de Hinojosa del Duque[4], ilustrándolas con unos apuntes propios, también de gran valor documental.


Esquemas de Arturo Ramírez Laguna.

[1] QUERO, José Manuel (2007).
[2] (CARO BAROJA, Julio, 1979). Cuadernos de campo, Madrid. Turner. Entre sus características cita: “Son casas con muros de carga sin cimentación, sujetadas con estribos y contrafuertes (pies de amigo) o incluso si se recrecen, con otra crujía en paralelo o de remonte”.
[3] HASLER, J.A. (1966). Dice: “el edificio tiene dimensiones generosas, está circundado de un empedrado de unos dos palmos de ancho para defensa contra las aguas de la lluvia; las paredes están cubiertas con tela de costal, la cual, naturalmente, está impecablemente enjambelada; los extremos no forman ángulos rectos, para que el enlatado del techo pueda hacerse curvilíneo y evitarse así aristas y los consiguientes problemas técnicos”.
[4] ORTIZ, Dionisio; BERNIER, Juan; NIETO, Manuel y LARA, Francisco (1985). Catálogo artístico y monumental de la provincia de Córdoba. Tomo IV. (Fuente Obejuna- Hornachuelos).  Exma. Diputación Provincial de Córdoba.


sábado, 28 de abril de 2012

Globo sonda en un chozo.

Hace un par de años, fui a dar una pequeña conferencia en el Museo del Pastor, de la localidad cordobesa de Villaralto, con motivo del “Día Internacional de los Museos”. Su director, Francisco Godoy, me invitó amablemente a exponer en este espacio tan idóneo, el proyecto de investigación que pretendía iniciar y algunos detalles sobre este tipo de arquitectura pastoril.


Cartel del evento.

Al finalizar, una mujer de entre las personas que asistieron, me contó un caso realmente curioso, relacionado con los chozos. Es conocida en la comarca de Los Pedroches, la relación de este pequeño municipio de Villaralto con el ancestral oficio del pastoreo. Muchos de sus habitantes, han trabajado como pastores o han tenido relación con este oficio. Particularmente, esta persona mayor, recordaba un hecho de la niñez, acontecido en un chozo vegetal de los que se realizaban  para majadear con los rebaños de ovejas. “Un día, los niños de una familia de pastores se encontraron un globo”, decía; “lo metieron en el chozo”, prosiguió aludiendo al entusiasmo de aquellos chavales por el sorprendente hallazgo; “y el globo, al calor del hogar que había en el chozo, empezó a hincharse, hasta que rebentó, destrozando el chozo”. Menuda sorpresa se llevarían los padres al escuchar la justificación de sus hijos.

El artefacto, probablemente fuera un globo sonda, de los que se utilizan para mediciones metereológicas, que al tener helio, se calentaría con el fuego, dilatándose hasta romperse. Esta es la única hipótesis que hemos podido vislumbrar a este curioso incidente.

viernes, 20 de abril de 2012

Dibujos e inscripciones en chozas (I).

Aunque no es un fenómeno muy habitual, en algunas chozas catalogadas, se ha podido documentar antiguos grafismos (dibujos e inscripciones) realizados en sus paredes. Así, sólo se han tenido en cuenta los realizados antes de ser deshabitadas, pues tras quedar abandonadas, si que aparecen otras muchas mas recientes y de menor interés. Los casos encontrados por ahora, probablemente de la segunda mitad del siglo XX, corresponden con tres chozas de Sierra Morena, de los municipios de Alcaracejos, Fuente Obejuna y Hornachuelos,

En la Casa Bóveda (Alcaracejos), se localizó una inscripción grabada en piedra, situada en una laja de pizarra de la mampostería exterior. La construcción original data de finales del siglo XIX, habiendo tenido diversas reformas. El estilo de las letras y los números que se aprecian, parece bastante antiguo, identificándose algunas operaciones matemáticas y palabras sueltas que se superponen. Sería necesario un análisis más detallado para identificar exactamente su contenido.




Fragmentos de la losa de Casa Bóveda.

Otro ejemplo, lo tenemos en la Choza de la Jineta (Fuente Obejuna), de antigüedad desconocida, y en cuyo interior se pueden observar abundantes dibujos, frases y cuentas realizadas a lápiz y carboncillo sobre las paredes enfoscadas y encaladas. Las ilustraciones corresponden con un estilo popular e incluso naif, muy personal. Representan diversas figuras animales, especialmente repetido el motivo de pájaros. También se ilustran escenas taurinas y algunos personajes, como el caso de un guardia civil. La caligrafía utilizada en algunas frases, como “El día 13 estuve en este chozo …” parecen de la época en que se utilizaba la choza como refugio. Como particularidad, indicar que la mayoría de las cuentas tienen algunos errores de cálculo.





Diversas escenas de la Choza de la Jineta.

Por último, en la Choza del Cerrejón y los Llanos (Hornachuelos), se vislumbra algo borroso, un antiguo dibujo de carboncillo sobre el encalado. Se trata de un perfil de un rostro humano.


Dibujo en la Choza del Cerrejón y los Llanos.