jueves, 17 de octubre de 2013
jueves, 19 de septiembre de 2013
Construcción de una "sucá".
El próximo domingo 29 de septiembre, tengo previsto colaborar en las 14ª Jornadas de la Cultura Judía, impartiendo un taller para niños, en el que construiremos una cabaña como las que hacen los judíos de todo el mundo en su "Fiesta de la Sucá".
El taller será realizado para dos grupos de 10 niñ@s cada uno, con
una edad mínima de 8 años, (previa inscripción).Tendrá lugar entre las 11:00 y las 13:00 horas, dentro del Parque "Ciudad de l@s Niñ@s" de Córdoba.
Los materiales de construcción serán: maderas, cañas,
cuerdas, juncos y hojas de palmera), quedando
una vez construida ubicada dentro de estas instalaciones.
Aquí se muestran dos carteles y un enlace https://www.facebook.com/cordobajudaica con todas las actividades:
viernes, 30 de agosto de 2013
Barracas del Delta del Ebro.
Tras un largo descanso
por unas necesarias vacaciones, quiero retomar la actividad habitual de este
blog, que ciertamente tenía algo abandonada.
Es precisamente, con esta entrada con la que quiero despertar el interés
por una singular comarca de la Península Ibérica y su arquitectura, donde desde
hace ya años, me refugio algunos días huyendo del extremo estío cordobés.
Bajo mi personal punto de vista, encuentro en el Delta del Ebro muchas similitudes y concordancias con las tierras andaluzas de la Vega del Guadalquivir; no solamente desde el enfoque de la arquitectura tradicional y sus chozas o albergues, si no también relacionando otros aspectos etnográficos y sociales, que no vienen al caso.
Su carácter fluvial, marcado por el Río Ebro, su clima, y por supuesto los usos y aprovechamientos tradicionales de los que fueron objeto sus acuáticas tierras, hacen que, salvando las distancias, aparezcan tipologías, materiales y técnicas de gran parecido con los albergues que se hacían en ciertas tierras y pueblos de las provincias de Huelva, Sevilla e incluso en la de Córdoba.
Las denominadas “barracas” son casi siempre de planta rectangular y de dimensiones variables según la zona y sus usos. Se diferencian al menos tres variantes a lo largo de todo el Levante español: la murciana, la valenciana y la deltaica. Centrándonos en las “barracas deltaicas” de esta zona sur de la provincia de Tarragona, diremos que eran construcciones enteramente vegetales, de plantas rectangulares u ovaladas, con cubierta a dos aguas. Algunos tipos sin paredes rectas y otros con la cubierta calzada sobre postes de madera a modo de zócalo. Eran realizadas principalmente con cañizos enfoscados, madera, paja y otras fibras vegetales. Eran viviendas permanentes en algunos núcleos de población o temporales asociadas a la huerta y a la pesca.
Su procedimiento constructivo consiste en la preparación de una estructura de potentes postes de maderas. Indicar la disponibilidad de los extraordinarios pinares existentes en las sierras próximas de ELs Port y Monte Caro y su transporte a través del propio río Ebro. La armadura de madera tras ser tratada y clavada en el suelo, es forrada de cañas cosidas, haciendo un entramado que se enfoscará más tarde con una mezcla de barro y paja. Algunos nombres en catalán que reciben las distintas partes de la armadura son: “puntal de cap forcat”, “carener”, “puntais laterals”, “anguileta”, “costelles” y “carena”. Todo éste proceso y terminología ha sido extraído de un interesante cartel elaborado por Joan Lafont Matamoros.
Finalmente todas las paredes son encaladas repetidamente hasta hacerlas impermeables y duras. La cubierta se cubría principalmente con (Ammphila arenaria), una gramínea local llamada “borró”, que se siega en las zonas húmedas y litorales del parque. El caballete se suele enfoscar y encalar para darle más consistencia, siendo recientemente cubierta toda la superficie de pasto con una extensa red de pesca. Una de las características más peculiares de estas barracas deltaicas, es la disposición de las cabeceras de la cubierta en contra de las lluvias y vientos dominantes. En el frontal donde se abre la puerta, la pared enfoscada se eleva y retranquea con respecto a la cubierta, proporcionando un potente alero que la protege. Por contra, en el extremo opuesto, se suelen abrir algunas ventanas para dar luz a la parte alta de las habitaciones. Este testero a diferencia, se forra con pasto en una caída totalmente vertical.
Tras el abandono de muchos de estos albergues o su transformación en edificaciones con modernos materiales preelaborados, las barracas del Dela del Ebro desaparecieron de este paisaje único, a la misma velocidad que los modos tradicionales del cultivo del arroz.
En la última década, se viene mostrando un interés por recuperar esta idiosincrasia constructiva tan característica de este espacio natural. Ciertos elementos y equipamientos propios del Parque Natural se han realizado siguiendo estas técnicas y tipologías. Así los centros de interpretación, museos y observatorios reproducen las formas arquitectónicas de las barracas. Por otro lado, y en un orden privado algunas empresas http://www.barracadesalvador.com/es/ ofrecen la posibilidad de construir casas y casetas con estos materiales vegetales, adaptándolas ya a otras necesidades de ocio, alojamiento rural o segunda residencia.
Bajo mi personal punto de vista, encuentro en el Delta del Ebro muchas similitudes y concordancias con las tierras andaluzas de la Vega del Guadalquivir; no solamente desde el enfoque de la arquitectura tradicional y sus chozas o albergues, si no también relacionando otros aspectos etnográficos y sociales, que no vienen al caso.
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Nueva barraca en Riet Vell, de SEO (Sociedad española de Ornitología). |
Su carácter fluvial, marcado por el Río Ebro, su clima, y por supuesto los usos y aprovechamientos tradicionales de los que fueron objeto sus acuáticas tierras, hacen que, salvando las distancias, aparezcan tipologías, materiales y técnicas de gran parecido con los albergues que se hacían en ciertas tierras y pueblos de las provincias de Huelva, Sevilla e incluso en la de Córdoba.
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Nuevas barracas en Poble Nou. |
Las denominadas “barracas” son casi siempre de planta rectangular y de dimensiones variables según la zona y sus usos. Se diferencian al menos tres variantes a lo largo de todo el Levante español: la murciana, la valenciana y la deltaica. Centrándonos en las “barracas deltaicas” de esta zona sur de la provincia de Tarragona, diremos que eran construcciones enteramente vegetales, de plantas rectangulares u ovaladas, con cubierta a dos aguas. Algunos tipos sin paredes rectas y otros con la cubierta calzada sobre postes de madera a modo de zócalo. Eran realizadas principalmente con cañizos enfoscados, madera, paja y otras fibras vegetales. Eran viviendas permanentes en algunos núcleos de población o temporales asociadas a la huerta y a la pesca.
Antiguas imágenes de barracas en San Jaume (FLORES, 1973). |
Su procedimiento constructivo consiste en la preparación de una estructura de potentes postes de maderas. Indicar la disponibilidad de los extraordinarios pinares existentes en las sierras próximas de ELs Port y Monte Caro y su transporte a través del propio río Ebro. La armadura de madera tras ser tratada y clavada en el suelo, es forrada de cañas cosidas, haciendo un entramado que se enfoscará más tarde con una mezcla de barro y paja. Algunos nombres en catalán que reciben las distintas partes de la armadura son: “puntal de cap forcat”, “carener”, “puntais laterals”, “anguileta”, “costelles” y “carena”. Todo éste proceso y terminología ha sido extraído de un interesante cartel elaborado por Joan Lafont Matamoros.
Nueva barraca en San Jaume de E´beya. |
Finalmente todas las paredes son encaladas repetidamente hasta hacerlas impermeables y duras. La cubierta se cubría principalmente con (Ammphila arenaria), una gramínea local llamada “borró”, que se siega en las zonas húmedas y litorales del parque. El caballete se suele enfoscar y encalar para darle más consistencia, siendo recientemente cubierta toda la superficie de pasto con una extensa red de pesca. Una de las características más peculiares de estas barracas deltaicas, es la disposición de las cabeceras de la cubierta en contra de las lluvias y vientos dominantes. En el frontal donde se abre la puerta, la pared enfoscada se eleva y retranquea con respecto a la cubierta, proporcionando un potente alero que la protege. Por contra, en el extremo opuesto, se suelen abrir algunas ventanas para dar luz a la parte alta de las habitaciones. Este testero a diferencia, se forra con pasto en una caída totalmente vertical.
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Interior y exterior de la tienda en la Casa de Fusta. |
Tras el abandono de muchos de estos albergues o su transformación en edificaciones con modernos materiales preelaborados, las barracas del Dela del Ebro desaparecieron de este paisaje único, a la misma velocidad que los modos tradicionales del cultivo del arroz.
Pequeña barraca en La Tancada, hacia 1995. Foto de Mónica López. |
En la última década, se viene mostrando un interés por recuperar esta idiosincrasia constructiva tan característica de este espacio natural. Ciertos elementos y equipamientos propios del Parque Natural se han realizado siguiendo estas técnicas y tipologías. Así los centros de interpretación, museos y observatorios reproducen las formas arquitectónicas de las barracas. Por otro lado, y en un orden privado algunas empresas http://www.barracadesalvador.com/es/ ofrecen la posibilidad de construir casas y casetas con estos materiales vegetales, adaptándolas ya a otras necesidades de ocio, alojamiento rural o segunda residencia.
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Carteles publicitarios. |
domingo, 4 de agosto de 2013
Choza Las Carboneras (Adamuz).
domingo, 28 de julio de 2013
El Vacar (Espiel).
Este pequeño núcleo de población, hoy
dependiente al término de Espiel, aparece con reseñas de albergues o chozas,
desde finales del siglo XIX. La primera
referencia, es una fotografía de José Sánchez Muñoz, fechada en 1899, donde (GONZÁLEZ, A.J, 2007) [1] indica que corresponde a la familia del guarda Francisco Perula. El
documento pertenece a la colección
privada de la familia Sánchez Perdomo. En la toma, se aprecia lo que
parece un conjunto de construcciones tipo chozas con cubiertas vegetales, todas
ellas de dimensiones considerables, posiblemente de plantas cuadrangulares y
alargadas. Se intuye que los paramentos son de piedra, pero el encuadre no
permite apreciar más detalles.
El Vacar en 1899. Colección familia Sánchez Perdomo. |
Sólo
como curiosidad, mostrar aquí algunas impresionantes instantáneas del fotógrafo
Robert Capa, de los refugiados que huían de Cerro Muriano hacia El Vacar, fotos
tomadas el 5 de
septiembre de 1936 http://elrectanguloenlamano.blogspot.com.es/2010/05/capa-and-refugees-of-cerro-muriano.html
, que dan idea de ese dramático momento de nuestra historia, que para muchas de
esas familias, supuso como mal menor acabar viviendo en tantas de esas chozas
diseminadas por la Sierra.
Ya en 1950 aparecen reflejadas en el nomenclátor, 16 chozas en este “Caserío”, por entonces adjudicado al
término municipal de Villaviciosa de Córdoba. Igualmente, en 1960 sólo se
indica la presencia de chozas en esta
denominada “Barriada” perteneciente
ya definitivamente a Espiel.
Igualmente, reseñar que Pio Baroja http://www.euskalnet.net/laviana/monografias/barojagomez.htm, en 1904 relataba , así su paso por esta población, dentro de su obra "Reportajes" de la Ed. Caro Raggio:
Igualmente, reseñar que Pio Baroja http://www.euskalnet.net/laviana/monografias/barojagomez.htm, en 1904 relataba , así su paso por esta población, dentro de su obra "Reportajes" de la Ed. Caro Raggio:
LAS CHOZAS DE VACAR
Si no satisfecha la curiosidad, al menos señalados y vistos algunos lugares de la defensa de Almadén, volvemos a Córdoba por la carretera. Pasamos por pueblos, en cuyas calles se ven rótulos de Galán, García Hernández y Alcalá Zamora. También hay muchas calles con el nombre de Ramón y Cajal.
—En la práctica, nos atenemos a los nombres antiguos —dice un joven—, porque si no no hay manera de entenderse.
En un poblado de barracas hay una avenida del
Catorce de Abril.
En las calles de los pueblos por donde pasamos, las muchachas se ponen flores en la cabeza.
Al llegar cerca de Vacar, pueblo que tiene un castillo en un cerro, nos detenemos un instante a cambiar una rueda con el neumático desinflado.
Comienza el crepúsculo. Al anochecer es cuando el campo andaluz tiene encanto. Algunas nubes rojas brillan, incendiadas en el horizonte. Se oye el chirriar de los grillos y el balido de las ovejas. Cerca de la carretera hay un grupo de chozas que forman casi una aldea.
Me acerco a sus habitantes, que quizá me toman por político. Me dicen que ya son muchos en este barrio improvisado, y que quisieran que el Gobierno les concediese una escuela.
Hablamos de cómo se vive dentro de las chozas. Ellos dicen chozos.
—No crea usted que esto está limpio —dice el que vive en una de ellas—, porque el humo mata
todos los bichos.
El fotógrafo quiere hacer una foto, y saca la máquina, con una lámpara blanca y un reflector.
—No vayan ustedes a creer que es un aparato
de radio.
—¿Radio? —exclama el hombre del chozo—. Yo no ze lo que ez ezo. Rayo, zí, porque vi cae hace díaz uno en el siminterio.
—Allí no haría mucho daño —indico yo.
—Pue le diré a uzté, deshiso un panteón, que había coztao má de sinco mil duro. Por mí, que destrose ayí a todo lo que encuentre.
—Tiene usted razón. Allí no puede destrozar más que a muertos.
Dejamos al hombre del chozo, y vamos rápidamente a Córdoba.
Tras la toma de Almadén, Gómez, que veía que Alaix se le acercaba por Córdoba y que Rodil le acechaba por el Norte, dispuso pasar el Tajo por Puente del Arzobispo y marchar a Extremadura.
En Guadalupe había mil quinientos movilizados por el Gobierno de María Cristina, de la milicia extremeña, que al divisar a los carlistas tiraron los fusiles al aire.
Puente del Arzobispo estaba vigilado por dos mil hombres, a las órdenes de Carratalá, y Gómez decidió cambiar de dirección, pasar por el puente de Alcántara y dirigirse a Trujillo.
En Trujillo descansaron un día, y se celebró una Junta, en la cual se trató de las operaciones militares, y Cabrera propuso al jefe de la expedición que se le dejase marchar al Maestrazgo, para socorrer Cantavieja.
[1] GONZÁLEZ PÉREZ, Antonio Jesús (2007). La
Mezquita de plata. Un siglo de fotógrafos y fotografías de Córdoba, 1840 –
1939. Fundación provincial de artes plásticas Rafael Botí. Diputación de Córdoba.
469 pp.
domingo, 14 de julio de 2013
Chozas Clavellina (Córdoba).
ref. COR 65
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Coordenadas huso UTM: WGS84
30 S x:353586 y:4203324
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Municipio: Córdoba. Comarca:
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Paraje y otros
topónimos: Clavellina, Arroyo de
Yegüeros y Vereda de las Pedrocheñas.
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Acceso: dentro de recinto con cerca metálica. Propietario: privado.
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Tipología: mixtas curvas. Tipo de hábitat: aislado.
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Usos: ganadero (albergue de pastores).
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Cronología: anteriores a 1898.
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Conservación: (nivel II), sin cubiertas, se mantienen
los zócalos de piedra parcialmente desplomados.
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Características y técnicas constructivas: asentamiento: en unas suaves lomas, en medio de una
dehesa de encinar/acebuchal; disposición: dos chozas exentas pero
cercanas entre sí; levemente niveladas sobre el terreno, estando la mas
pequeña construida entre el afloramiento de dos rocas; planta (choza I):
curva irregular; planta (choza II): rectangular con esquinas curvas; paramentos:
piedra tosca (pórfidos y vulcanitas)tomada con barro; revoques: no
apreciables; soleras: no apreciables; elementos: no
apreciables.
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Planimetría (Choza I): planta exterior: 3.30 x
Planimetría (Choza
II): planta exterior: 8.00 x
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Otras construcciones: dos casas rectangulares de mampostería y
cubiertas a dos aguas tejadas, ya en ruinas, que pudieran ser posteriores;
una de ellas dispone de un patio dividido. En su entorno aparecen también dos
rediles bastante amplios de piedra seca.
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Fuentes orales: no encontradas.
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Fuentes documentales: referencia cartografica de IGN (1898), con
indicación de “Chozas”.
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Observaciones: el entorno pudo haber estado en cultivo de
cereal y los acebuches-olivos manejados para su aprovechamiento, pues se
aprecian algunos bancales, mojoneras y cercados de piedras.
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Equipo de Trabajo: Ricardo Luque Revuelta y Rafael Pulido
Jurado (2013).
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Colaboradores: Miguel Ángel Núñez y Ramón Rodríguez.
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