martes, 20 de marzo de 2012

La Serena Cordobesa.

No es que ahora me haya vuelto poeta; lo que quiero describir con este título, es uno de los parajes más extremos y duros de la provincia de Córdoba. Este fin de semana, estuve visitando y catalogando antiguas chozas en el término de Belalcázar, con la inestimable ayuda de mi amigo Juan Manuel Sánchez Esquinas. La zona a la que me refiero, es el territorio limítrofe con Extremadura que es delimitado por el ondulante cauce del Río Zújar. Sin lugar a dudas, uno de los paisajes más desforestados y esteparios que conozco, con suelos pizarrosos muy pobres, poblados únicamente de retamas, aulagas y tomillos.

Desde hace siglos, fue zona tradicional de pastoreo de las merinas mesteñas; sus pastizales y majadales servían de alimento durante los meses invernales a miles de ovejas trashumantes, que aprovechaban su primera otoñada y que los apuraban hasta la primavera, antes de marcharse al norte peninsular. Todo este ancestral movimiento ganadero, desapareció hace décadas, quedado aún de este fenómeno, las ruinas de multitud de albergues y corrales diseminadas por estas ásperas lomas; así como el recuerdo de sus formas y tipologías: “chozas de casal”, “chozos” y “chozuelas”.



Paisajes con chozas en El Renal (Belalcázar).

Hablando con algunos ganaderos locales, que mantienen actualmente rebaños por estas fincas, comentaban, que este año están volviéndose a plantear moverlas hacia la Sierra de Albarracín (Teruel) o a los Picos de Europa (León-Asturias), después de años sin hacerlo. Esta decisión viene motivada por la extrema sequía, que sufren este invierno. Los pastos son ya, a estas alturas de marzo, casi inexistentes. Incluso se plantearían llevarlas andando por las cañadas, como hace siglos, debido al coste del desplazamiento en camiones y su combustible. Después de tanto tiempo argumentando la recuperación de estos caminos y su patrimonio asociado, al final, por otras circunstancias ajenas (climatología y crisis), volveremos a la gestión tradicional de la ganadería extensiva.

lunes, 19 de marzo de 2012

El centeno.

Este antiguo cereal, dio de comer a muchas familias, gracias a su rusticidad. Con su grano se hacía el amargoso “pan moreno”, el pan de los pobres. Igualmente, su paja se utilizaba para hacer chozos.

Especie
Sacale cereale
Familia
Gramíneas.
Nombres vernáculos
Centeno.
Fotos/dibujos



  
Campo de centeno en Belalcázar.
Comparativa entre centeno, espelta, escaña, avena, cebada y trigo.

Descripción
Gramínea anual cultivada de gran altura.
Distribución  en Córdoba
Se daba en toda Sierra Morena y puntualmente en algunas zonas de Campiña.
Abundancia
Frecuente.
Hábitat
Terrenos más pobres, fríos y lluviosos.
Tamaño máximo
Puede llegar a alcanzar de 1.50 a 2.00 m. de altura.
Aplicación y época de recogida
Sus largos “bálagos” se utilizaban para forro de cubiertas de chozos portátiles. Como todos los cereales, se siega al principio del verano. En algunas zonas de Extremadura, y probablemente en Los Pedroches, se utilizaba también para cestería fina. Aún sigue siendo, el material tradicional de relleno para albardones y monturas de caballerías.
Observaciones.
Su cultivo tradicional casi ha desaparecido. Puntualmente, se está volviendo a plantar en algunas zonas de Belalcázar, como planta forrajera. Existe, desde hace unas décadas un híbrido, el “Triticale”, destinado a tal fin.

viernes, 16 de marzo de 2012

Chozas del Lote de Las Niñas (Hinojosa del Duque).

Ref.: HIN-11
Coordenadas huso UTM: 30 S x.318301 y.4264074; 30 S x.318303 y.4264061
Término municipal y comarcas: Hinojosa del Duque, Los Pedroches (Sierra Morena).
Se trata de un asentamiento de dos chozas circulares mixtas, ubicadas junto a la “Casa de la Viña”, también llamada “Lote de la Niña”, en el paraje de “Algarrobillos”. Debieron ser, albergues para pastores y porqueros vinculados a esta finca; que se compone, de un gran caserío con aprovechamientos agro-ganaderos (ovino y cereal). Las chozas, que distan 8 m. entre sí, se disponen en un llano, entre dos núcleos con distintas dependencias, como: vivienda, paridera, establo y pajar. La antigüedad de estos albergues es desconocida, pero al menos, son anteriores a 1956. Ambas se encuentran en ruinas y ya sin cubiertas, aunque mantienen en buen estado la estructura de sus muros.




Recreación de sus estados originales.


Características y  técnicas constructivas (choza I): De planta totalmente circular;  y paramentos a base de un zócalo de piedra canteada (granito), tomada con mortero de cal. Aparece revocada en el interior con enfoscado de cal, y en el exterior con un semienlucido, únicamente en las llagas. La solera es de ladrillo macizo aparejado a “panderete”. La cubierta debió ser de tipo vegetal y forma cónica. Tiene la peculiaridad de presentar el frente de la puerta con una mayor altura que el resto del muro, para conseguir una entrada más cómoda. Ésta, dispone de dobles jambas y dintel con grandes agujas de granito que la abren abocinadas hacia afuera. Otra peculiaridad radica en la presencia de numerosas hornacinas por todo su perímetro interior, cuatro de una clara utilidad como alacenas, pero ocho son muy pequeñas y a muy baja altura. Podrían ser mechinales donde trabar o apoyar camastros. Igualmente aparecen empotrados en el muro cuatro cántaros de barro cocido de la tipología local. Se disponen con la base rota hacia adentro, sirviendo de hornacina para guardar alimentos u otros objetos.




Diversas vistas de la choza I.

Características y  técnicas constructivas (choza II): Esta segunda, también de planta circular, es muy similar al anterior, con la salvedad de presentar ladrillos macizos entre el aparejo del zócalo y la ausencia de dintel en la entrada.  La cubierta original debió ser cónica y de tipo vegetal. Tiene un pequeño puchero vidriado empotrado en el muro. Su singularidad radica, en que tras haber servido inicialmente, como albergue para personas, se reformó para adaptarlo a zahurda-paridera. Esta adaptación dividió su interior en dos espacios delimitados por una cerca de lajas de granito, con una puerta de comunicación a un pequeño patio ovalado.  La zona cubierta, hoy desaparecida, se solucionó con el apoyo de una viga cumbrera de extremo a extremo del zócalo (aún conservada), y su refuerzo con un pié derecho de granito. Así se conformaba una cubierta muy baja a dos aguas.




Diversas vistas de la choza II.

Planimetría (choza I): planta exterior: 5.30 m. diámetro;  planta interior: 4.10 m. diámetro; ancho muro: 0.60 m.; alturas: alero: 106 m.; entrada: 0.67 x 1.60 m.; otros elementos: hornacinas (de derecha a izquierda): 0.45 x 0.47 m.; 0.45 x0.47 m.; 0.70 x 0.60 m.; 0.35 x 0.40 m.; orientación de la entrada: E.


Plano de la choza I (planta y sección).

Planimetría (choza II): planta exterior: 5.95 m. diámetro; planta interior: 4.93 m diámetro; ancho muro: 0.50 m.; alturas: 0.80 m.; entrada (sin dintel): 0.80 m.; orientación de la entrada: E.


Plano de la choza II (planta y sección).


Plano general del asentamiento.

Observaciones: En las fuentes documentales, no aparece referencia alguna del enclave. En el vuelo americano de 1956 ya se aprecian las construcciones. En (OLMEDO, 2006), se inventarió este caserío como “Lote de la Niña II”, sin hacer mención a estas construcciones secundarias. En el entorno, se amontonan multitud de aperos antiguos de labranza (carros, trillos, etc.).

Colaboradores: Iván Parrillo, David Gómez, Mónica López, Paco Buenestado y Fernándo Díaz.

Fotos y dibujos del autor.

jueves, 15 de marzo de 2012

Edad Moderna.

Como ya se ha referido en una anterior entrada; “El origen de los Cortijos de la Campiña”, en las grandes fincas de propiedad señorial de finales del siglo XVII, no existían caseríos, sino ciertas chozas de paja o chamiza[1].


Casa y choza en El Arrecife (La Carlota), hacia 1980.
Foto (BALSERA y ONTIGOSA, 1990).

Ya a finales del siglo XVIII se produce un proceso renovador en el campo andaluz y cordobés en particular, que intenta romper el antiguo régimen señorial. Se produce el repartimiento de las tierras despobladas que existían entre Córdoba y Sevilla, y en Sierra Morena. Todo este fenómeno fue promovido durante el reinado de Carlos III dentro de sus planteamientos reformistas de Ilustración. Así promueve la roturación del “Desierto de la Parrilla” y la puesta  en cultivo de estos territorios baldíos, mediante su repoblación con colonos centroeuropeos. Decreta en Junio de 1761 la construcción de la carretera general de Andalucía por Despeñaperros. De esta manera, necesitaba que el camino dejara de ser ruta preferida para bandidos que se beneficiaban de los extensos campos despoblados. Nacerían así, las denominadas “Nuevas Poblaciones de Andalucía”: La Real Carlota, San Sebastián de los Ballesteros, Fuente Palmera y otras aldeas menores. Inicialmente, los colonos vendrían de Alemania y Flandes; siempre católicos, y bien labradores o artesanos, pagando la Corona a cada uno 326 reales de vellón junto a un lote de tierras, ganados y utensilios, eximiéndoles de pagar tributos durante diez años. La crisis que vivía toda Europa favoreció que también vinieran franceses, suizos e italianos, que tras muchas vicisitudes y altibajos en la repoblación, fueron rápidamente integrados por las medidas que se dictaron en el llamado “Fuero de Población de Andalucía y Sierra Morena”, trabajo elaborado por el Superintendente Olavide. Entre sus artículos, destaca en relación con el asunto que nos interesa, el siguiente: “Los colonos se irán introduciendo en los sitios demarcados para las nuevas poblaciones a medida del número de casas y capacidad de cada término, para que hagan sus chozas o cabañas, y empiecen a descuajar y desmontar el terreno; cuidándose de poner los de una lengua juntos, para que puedan tener Párroco de su idioma por ahora, lo que sería más difícil interpolándose de distintas lenguas”.


Con este reparto de cincuenta fanegas, se trataba de compaginar agricultura y ganadería, en un modelo de producción que permitiera el aprovechamiento intensivo de la tierra y el autoabastecimiento de una unidad familiar. Se definió incluso, una tipología propia de arquitectura, casas y chozas con distintas unidades de uso (cuadras, pajar, zahúrdas, gallineros, tinahón, etc.) especialmente en los asentamientos diseminados[2].


Cortijillo donde existieron chozas y enrramadas, en Las Pinedas (La Carlota).




[1] Ver (OLMEDO, 2006), a razón de los detalles reseñados por el Catastro de Ensenada, se refiere: “para el abrigo de los operarios y ganados e de su valor”,
[2] (LÓPEZ ONTIVEROS, 1973).


 

martes, 13 de marzo de 2012

El carrizo.

Otra ficha, de un material vegetal ampliamente utilizado desde la Prehistoria, para la construcción de albergues y viviendas.


Especie
 Phragmites australis (Cav.) Trin.
Familia
Gramíneas.
Nombres vernáculos
Carrizo, chamizo, chamiza.
Fotos/dibujos

Penachos florales.

Masa de carrizal.

Descripción
Plantas perennes, rizomatosas. De espiguillas pedunculadas, comprimidas lateralmente. Las hojas son glaucas, de unos 4 cm de anchura, planas con márgenes ásperos al tacto.
Distribución  en Córdoba
Toda la provincia. Es más abundante al sur del Guadalquivir, en las zonas de margas.
Abundancia
Abundante.
Hábitat
Bordes de cursos de agua, lagunas, charcas y lugares húmedos.
Tamaño máximo
Tallos hasta de 4 m de altura y 2 cm de diámetro.
Aplicación y época de recogida
La planta entera para forro de cubiertas (se siega durante el verano y el otoño), cuando termina su ciclo anual.
Observaciones.
Aunque no se ha documentado de forma directa, su uso como material constructivo, aparece referenciado en la bibliografía, en toda el área de la Depresión del Guadalquivir. Particularmente, existe un estudio[1] sobre las excavaciones de unas cabañas del Bronce Final, donde se documenta la impronta sobre barro de un cañizo que pudiera corresponder con esta planta.



[1] MURILLO REDONDO, J. F. (1990). “Fondos de Cabaña” de Vega de Santa Lucía (Palma del Río, Córdoba). AAA/III, 1987, pag.147-150.

domingo, 11 de marzo de 2012

Recuperación de una choza en Doña Mencía.

A diferencia de otras provincias de Andalucía y del resto del país, en Córdoba no se ha realizado casi ninguna rehabilitación de este patrimonio. La única experiencia realizada, se circunscribe al entorno del Parque Natural de las Sierras Subbéticas, donde por iniciativa de la asociación juvenil “Favencia” de Doña Mencía, se desarrolló un programa de voluntariado ambiental patrocinado por la Consejería de Medio Ambiente. Este, rehabilitó en 2005 algunos elementos arquitectónicos de piedra seca en los municipios de Doña Mencía y Zuheros. Entre ellos, destacar los trabajos de reconstrucción de la “Choza de Oreja de Mula”, uno de los múltiples albergues que existieron en esta sierra, antaño cultivada de vides, cereales y otros usos de pastoreo. Estos aprovechamientos determinaron un poblamiento diseminado a base de chozas o cabañas que servían de cobijo para las personas que se dedicaban a la recolección, y como viviendas de algunas familias en el monte[1]. Hoy con la expansión del olivar todas han quedado en desuso o destruidas. Algunos informadores las llaman “guardaviñas”, indicando que se utilizaban únicamente durante el verano.


La choza en 1980. Foto de Juán Bernier Luque.

Imagen actual de la misma.
 
Particularmente, esta construcción de planta rectangular, está realizada con paramentos de piedra seca y barro. Su disposición semiexcavada y sus gruesos muros, la hacen bastante sólida. Su interior se distribuye mediante dos habitáculos conectados. La cubierta, a dos vertientes, parece que se hacía a base de maderas que sustentaban  lajas de piedra y tierra apisonada; una técnica muy particular, no documentada en ningún otro lugar de la provincia. La rehabilitación fue bastante adecuada en cuanto a técnicas y materiales, pero desgraciadamente, ya se está deteriorando a causa del bandalismo.



Trabajos de rehabilitación en 2005.
Cortesía de Antonio Camacho.
 
[1] CAMACHO, A. (2005). Reconstrucción de chozas y cabañas de pastores y viñadores. Revista de voluntariado ambiental “En Acción”, nº16, Consejería de Medio Ambiente, Junta de Andalucía. Pag. 12.

viernes, 9 de marzo de 2012

Choza de Solana del Cachiporro (Belalcázar).

Ref.: BEL-01
Coordenadas huso UTM: 30 S x.302831 y.4275232 
Término municipal y comarcas: Belalcázar, Los Pedroches (Sierra Morena).
Choza mixta circular, que se asienta junto a la vía pecuaria “Vereda de Castuera” cerca del “Cortijo de la Solana del Cachiporro”, en una zona próxima al Río Zújar, ya en el límite provincial con Badajoz. Fue albergue y vivienda de pastores, siendo su antigüedad de al menos 100 años. Actualmente, se encuentra transformada y algo deteriorada, aunque se mantiene el zócalo original casi intacto.


Recreación de su estado original.

Características y técnicas constructivas: Su planta circular, asentada sobre terreno llano, se encuentra calzada sobre una solera de grandes piedras de cuarcita, que se aprecian en el contorno exterior. Se disponía de forma  aislada, no existiendo ninguna otra alrededor. Sus paramentos son de piedras tomadas con barro, a base de pizarras gruesas y cuadrangulares. Únicamente aparece enfoscada en su exterior, con un mortero de “cal negra”, no así en su cara interior donde la piedra está vista. El piso interior está enlosado de pizarras a juntas pegadas. En cuanto a la cubierta, esta fue de palos de encina con horquillas, llamados “piernas”,  trabados entre sí en la cúspide. Se forraba con retamas y juncos, que había que segar y atar, en un espesor de al menos dos palmos. La choza tenía un hogar central y un poyete corrido donde se disponían varios camastros vegetales, dos alacenas, aún existentes, servían para guardar los utensilios de cocina y algunos alimentos.


Estado en el que se encontraba en 1985.

Situación actual de la construcción.

Otra vista actual.

Detalle del interior de la choza.
Planimetría: planta exterior: 5.84 m. diámetro; planta interior: 4.60 m. diámetro; ancho muro: 0.62 m.; alturas: alero: 1.40 m.; entrada: (avocinada hacia afuera): 1.00–0.90 x 1.60 m.; orientación de la entrada: SE.


Plano de la choza (planta y sección).

Observaciones: A lo largo de los años, tubo varios arreglos de su armadura y reparaciones frecuentes del forro de la cubierta. Al parecer, en 1987 se desplomó la cubierta y tras la quema de sus restos, se recrecieron sus muros y se techó con Uralita, para adaptarlo a gallinero. Junta a ella, existe una nave ganadera de ovino y un huerto. Los detalles sobre su construcción fueron aportados por el informador “Juán”, que nació y vivió con su familia en esta choza entre 1940 y 1960, trabajando de pastores en la finca. En la actualidad aún trabaja como encargado de la misma y muy amablemente nos atendió en el año 2007.

La construcción, ha sido referida en diversas fuentes (PAREJA et al, 1998)[1] y (CHAMERO)[2] apareciendo fotografiada cuando aún estaba integra en 1985. Igualmente, es citada en un panel informativo de la “Ruta de las merinas”, sendero señalizado por la Consejería de Medio Ambiente. Sería realmente interesante, que se pudiera rehabilitar mediante algún acuerdo con su propietario.

Colaboradores: Mónica López, Antonio Leiva y Gloria Pareja.

Fotos y dibujos del autor.

 

[1] PAREJA, Gloria; LEIVA, Antonio y PULIDO, Rafael (1998). Rutas de senderismo. Guía de la Naturaleza de los Perdroches.  Ed. Mancomunidad de Municipios de Los Pedroches. Córdoba. 70 pp.

[2] CHAMERO SERENA, Joaquín (20??). Belalcázar en el recuerdo. Voces, dichos, tradiciones y costumbres, juegos, canciones y otras del lugar. Chozos (pags. 144-147).