martes, 31 de enero de 2012

Rute.

A nivel general, Manuel Cabronero[1] da 73 albergues en todo su término para finales del siglo XIX. Particularmente, en la aldea de “Zambra”, Pascual Madoz cita en 1852[2] algunas chozas. Mas tarde, en 1887, se refiere[3] esta villa con 159 edificios y albergues. En el paraje de “Cabañuelas” aparece en 1921[4] un asentamiento diseminado próximo a “El Pamplinar”. Anteriormente[5], el mismo lugar se cita como “Las Huertas de la Hoz”, siendo sumergido bajo las aguas del Embalse de Iznajar.


Otros topónimos hacen referencia a este tipo de arquitectura, como el de “Los Chozones”, citado en diversas fuentes cartográficas en el collado del “Morrón del Salvador”. Así, entre el monte, se intuyen las ruinas de una majada con chozas, dentro de una zona con importante tradición de ganadería caprina. Igualmente la “Casilla de Junco” es citada 1909[6] cerca paraje de “El Lanchar”.

Paraje de "Los Chozones".

Por último, la “Casilla de las Chozas”, es la única construcción inventariada en este término. Se trata de una cortijada habitada y de uso agrícola, próxima a la aldea de “Palomares”, que tuvo su origen en una choza rectangular con cubierta vegetal.


[1] CABRONERO Y ROMERO, M. (1891). Resumen por ayuntamientos de todos los edificios y albergues. Rute (pag. 83).
[2] SÁNCHEZ ZURRO, D. (ed.) (1987). Pascual Madoz (1845-1850), dice: “tiene 213 casas diseminadas contando algunas chozas y varias cuevas” (pag.233).
[3] CABRONERO Y ROMERO, M. (1891). Zambra, Rute (pag. 532).
[4] INSTITUTO GEOGRÁFICO Y CATASTRAL (1921). Hoja 1007 (Rute).
[5] CABRONERO Y ROMERO, M. (1891). En Rute, dice: “el río de la Hoz y el Anzur, el primero fertiliza las huertas de su nombre…” (pag. 526).
[6] INSTITUTO GEOGRÁFICO Y CATASTRAL (1905). Hoja 989 (Lucena).


lunes, 30 de enero de 2012

Trashumantes sorianos.

Mi abuela “Flora”, nos solía contar cuando éramos chicos, algunas anécdotas y  recuerdos de su vida. Ante nuestra insistencia sobre el tema mas recurrente de la infancia de entonces, “los pastores y el lobo”, ella sólo podía recordar que en su época de juventud, por las tierras de Fuente Obejuna, cada invierno, aparecían por los caminos, aquellas gentes de oscuras y pesadas capas. “Ya vienen los sorianos”, se decía.



Pastores sorianos posando para Sorolla a principios del siglo XX.
(ojodemelkart.blogspot.com)

Estos pastores de la Mesta, llamados popularmente los “serranos”, procedían efectivamente de Soria y Guadalajara[1]. Mas tarde, descubrí con asombro, que parte de mis orígenes familiares eran de procedencia norteña, en este caso trashumantes sorianos. Tanto mi bisabuelo “Miguel Brieva García”, nacido en 1849 en “Derroñadas, El Royo”, como mi tatarabuela “Jacinta Blasco García”, casaron con naturales del municipio cordobés de Hornachuelos. Este tipo de matrimonios, a veces por conveniencia, formados por norteños y gentes del sur, debió ser relativamente frecuente, fomentado por este fenómeno de intercambio cultural y económico. Así, se ha documentado[2], que algunos trashumantes, podían acceder a los pastos comunales de Santa Eufemia a un bajo coste, al casarse con propias de ese municipio.

Para encuadrar este fenómeno trashumante con la arquitectura pastoril, decir, que aunque muchos de estos “serranos” tenían un estatus de nobleza e hidalguía, es de imaginar, que el manejo de su amplia cabaña lanar, requería de albergues y refugios para su invernada, que bien eran aportados por los propietarios locales de las fincas arrendadas o los construían sus propios pastores. De hecho Manuel Cabronero[3] en Santa Eufemia, diferenciaba al citar estos albergues o chozas, entre los “de ganaderos” o “de pastores”.


Pastores sorianos en 1945. Foto tomada del libro
"El caballo en la historia se España" de M. Abad Gavín.

Más recientemente y en la comarca del Alto Guadiato, el informador Luís Rodríguez, recuerda que los pastores trashumantes sorianos traían unas tiendas portátiles de “hule negro” y hacían chozos en algunas de las fincas de invernada del municipio de Peñarroya-Pueblonuevo.



[1] VALVERDE FERNÁNDEZ, F. (1983). (pag. 107), dice: “delatan la presencia en el condado y en toda la comarca de Los Pedroches de un importante contingente de serranos, como generalmente se les conoce, que no eran otros que los pastores de la Mesta que arribaban a la comarca en busca de buenos pastos”.
[2] VALERO et al, (1992). En 5.1. Fincas de invernada, cita: “es el caso de un ganadero de Cuenca, que al casarse con una vecina de Santa Eufemia puede acceder a las subastas de los pastos del Ayuntamiento, cuyo arriendo es de menor cuantía que los de las fincas privadas, a los que se ven obligados sus paisanos”.
[3] CABRONERO Y ROMERO, M. (1891). Resumen por ayuntamientos de todos los edificios y albergues. Santa Eufemia (pag. 84).

sábado, 28 de enero de 2012

Chozas y fauna.

Estas construcciones humanas, estaban tan íntimamente ligadas a la Naturaleza, que de hecho, se hacían con materiales que esta ofrecía, quedando totalmente integradas en el paisaje. Tan directa era esta vinculación, que para ciertos animales salvajes, las chozas eran un elemento más dentro de su medio o territorio.

Las incursiones de ciertos mamíferos, en busca de refugio o alimento, eran un hecho habitual en la vida de estas gentes. Jinetas, tejones, garduñas y otros carnívoros, visitaban los gallineros de estos asentamientos, entrando en competencia con los humanos, siendo finalmente el saldo negativo hacia las popularmente llamadas “alimañas”.

Otros pequeños animales como ratas y ratones frecuentaban las despensas de grano, y tras ellos las diferentes especies de culebras, tan repudiadas a pesar del beneficio que aportaban eliminando los indeseados roedores. Igualmente, se escondían entre los huecos, salamanquesas, avispas alfareras y un sinfín de pequeños invertebrados.

Algunas aves, también ocupaban estos espacios, bien como refugio invernal, caso del confiado colirrojo tizón, o bien para criar entre las fibras vegetales, como el gorrión común, la golondrina común o el chochín. En algunas áreas de Extremadura y de la provincia de Huelva, las cigüeñas blancas llegaban a poner sus nidos sobre la cúspide de las chozas. Aunque en Córdoba, no hemos documentado este hecho, el insigne naturalista Francisco Bernis, hacía referencia hacia mediados del siglo XX, de la existencia de colonias de esta ave encima de los “almiares” de paja de la Campiña Cordobesa.


Ilustración de Cigüeña Blanca (Ciconia ciconia).
Autor: Rafael Pulido Jurado

Nido de cigüeña en una choza de Encinasola (Huelva).
Foto de Elodia Hernández León
 
Una vez, que se empezaron a abandonar todas estas construcciones, sirven incluso, de refugio para algunas especies de murciélagos, como algunos “Rinolofidos” que hemos encontrado en ciertas chozas de cúpula, que para ellos son, como auténticas cuevas.

Haciendo un repaso por el amplio registro de referencias históricas de chozas, documentadas hasta ahora en el estudio llevado a cabo, se han encontrado numerosos topónimos alusivos en muchos puntos de la geografía provincial. Cabe destacar nombres tan curiosos como la “Choza de la Jineta” y “Perdigones y Chozones” en Fuente Obejuna, los “Chozos del Tejón”, “Choza del Chobo” y “Chozo de las Palomas” en Villaviciosa de Córdoba, “Chozas del Ratón” en Hornachuelos, “Choza del Cerro del Águila” en Córdoba,  Culebrilla” en Santa Eufemia, “Chozo del Cjo. del Cangrejo” en Villanueva de Córdoba, “Choza del Cerro del Lobo” en Villanueva del Duque y “Chozas de Toloconejo” en Villaharta.

viernes, 27 de enero de 2012

Nueva choza en Villaviciosa de Córdoba.

En el Camping de Puente Nuevo, dentro del término municipal de Villaviciosa de Córdoba, se construyó en 2007 una choza mixta circular de mampostería y cubierta cónica vegetal. Fue realizada por Francisco “El Callaito”, según la tipología de la zona, estando ejecutada con maderas de pino y castaño, así como cañas y juncos. Aunque no se le ha dado ningún uso, se mantiene en perfecto estado, para poder utilizarla como albergue o sala de exposiciones. Con esta última función, podrían montarse algunos paneles que documenten este tipo de arquitectura en Sierra Morena.




Exterior e interior de esta nueva choza.


Sería interesante dotar a todas estas iniciativas de recreación de chozas, de alguna funcionalidad didáctica, cultural o turística, como ya se viene haciendo en el resto de España, desde hace tiempo.

jueves, 26 de enero de 2012

Casilla de las Chozas (Rute).

Ref.: RUT-04.
Coordenadas huso UTM: 30 S x.381810 y.4135635  
Término municipal y comarcas: Rute, Subbética (Sistema Bético).
Antigua choza rectangular mixta, transformada en una casa tejada de dos plantas, que actualmente se encuentra habitada. Se asienta en el paraje conocido como “La Burbunera” y el “Morrón Chico” muy próxima a la aldea de “Palomares”. Su uso original, fue vivienda agrícola dentro de un entorno de olivar. Su antigüedad se estima en torno a 1940.

Recreación de su estado original.

Atendiendo a sus características y técnicas constructivas, señalar que su planta rectangular se asienta en una ladera junto a un camino. La construcción original era de una sola planta, siendo sus paramentos de piedra caliza, probablemente tomada con mortero de cal, enlucida y blanqueada. La solera original se encuentra cubierta con terrazo moderno. En cuanto a la cubierta vegetal original, se planteaba con una armadura de delgados palos de madera a dos aguas sobre viga cumbrera y un forro exterior de retamas (Retama phaerocarpa), que abundan en su entorno. El entresuelo que divide las dos plantas, aparece con rollizos de madera blanqueada.

Panorámica general del enclave.

Aspecto actual de la vivienda.

Planimetría: planta exterior: 10 x 6 m. aprox.; orientación entrada: W; orientación de la crujía: N – S.

Observaciones: Su propietaria, Isidora Medina Barea, recuerda la choza con su cubierta vegetal, al menos entre 1945 y 1955; comenta que había que reponer cada año, ciertas partes de la cubierta con nuevas retamas. Posteriormente, se la compró a su tío Antonio Barea Ordóñez y tras su reforma, se recreció  una segunda planta, techándola definitivamente con teja árabe. Igualmente se le han ido anexionando diversos cuerpos y dependencias.

Colaboradores: Eurípides Triano, Eusebio López y Mónica López.

Fotos y dibujos del autor.



martes, 24 de enero de 2012

Alfarería

Muchas piezas de alfarería, eran objetos de uso cotidiano que se utilizaban para diversas tareas domésticas dentro de la vida en las chozas. Cada forma tenía una función práctica, como contener y transportar agua, miel, leche y otros alimentos. En Los Pedroches, algunas piezas, como “cantaros y ollas”, era una costumbre habitual, empotrarlas en los muros de las chozas, para ser utilizadas como despensas.


Cantaros, lebrillos y ollas en un chozo de Hornachuelos a finales del siglo XIX.
Cortesía de la Fundación Cajasur.



Cantaros empotrados en el zócalo de una choza de Hinojosa del Duque.
  
Sierra Morena. Pozoblanco e Hinojosa del Duque en Los Pedroches, fueron los dos únicos centros alfareros de la comarca. Según Rosa Mª Dorado[1]  se daban en Hinojosa del Duque, las condiciones naturales necesarias; el tipo de arcilla y ser un lugar estratégico en la frontera con Extremadura y La Mancha.

"Cantara de dos asas" del alfarero Serafín García de Hinojosa del Duque
"Anafre de dos asas" de Hinojosa del Duque.
 "Lebrillo pequeño" de Hinojosa del Duque.

 "Puchero vidriado" de Hinojosa del Duque .
"Tarro para leche" de Hinojosa del Duque.

Depresión del Guadalquivir. En toda la mitad sur de la provincia, existieron multitud de centros de producción alfarera, principalmente en La Vega y La Campiña, donde se dan excelentes barros blancos y rojos. Así, existieron de forma histórica, en Córdoba, Hornachuelos, Guadalcázar y Posadas; y hasta la década de los ochenta del siglo XX en Palma del Río, Villafranca de Córdoba, Bujalance, Cañete de las Torres, Montilla, Baena, Puente Genil y Fuente Tójar. En la actualidad, sólo se mantienen los centros de Alcolea, La Rambla y Lucena.


Antigua "Orza sin asas" de Hornachuelos.

"Orza grande con asas" de Córdoba.

"Lebrillo grande" de Guadalcázar.

"Puchero de dos asas" de Guadalcázar.

"Bebedero de bombo" de Palma del Río.


 Todas las piezas que aparecen fotografiadas son parte de una colección propia.


[1] (DORADO PRIMO, R.M., 1988). Alfarería Tradicional en la provincia de Córdoba. Ed. Consejería de Educación y Ciencia, Junta de Andalucía.


domingo, 22 de enero de 2012

Choza del Coto de Bornos (Castro del Río)

Ref.: CAS-03.
Coordenadas huso UTM: 30 S x.375265 y.4170894  
Término municipal y comarcas: Castro del Río, Campiña Baja (Depresión del Guadalquivir).
Choza mixta de piedra y cubierta vegetal, que fue usada como vivienda y posteriormente cuadra, desde finales del siglo XIX. Se localiza en el paraje de Huerta Coto de Bornos”, “Casas de Bernedo” y “Riberas del Guadajoz”. En cuanto a su conservación, se encuentra muy deteriorada, aún manteniendo en pie su cubierta vegetal original.


Recreación de su estado original.


Atendiendo a sus características y  técnicas constructivas; la planta rectangular se plantea anexionada a otra caseta que estuvo tejada. El asentamiento de este conjunto, se encuentra en una llanura fluvial con distintas parcelas de huertas. Los paramentos están realizados con piedra y ladrillo tomados con barro, todo ello enfoscado con mortero y pintura de cal, tanto exterior como interiormente. La cubierta, de escasa pendiente, se organiza mediante una armadura de “rollizos” de álamo blanco y olmo, dispuestas a dos vertientes sobre sendos pies derechos en horquilla. Encima, tiene un entramado transversal de caña cosida a los pares con cuerda de cáñamo, que se denomina localmente “zarzo”. Sobre éste, se  asentaba la paja de rastrojo de trigo “ripiado”, aunque también se utilizaba carrizo o enea, grapándose con horquillas de hinojo. La cumbrera se remataba con estiércol fresco. La puerta se abre en un extremo de uno de sus frentes. Tras su reforma, se adaptó para cuadra añadiéndose tabiques y pesebres.




Distintas vistas y detalles de la choza.


Planimetría: planta exterior: 5.00 x 3.50 m. planta interior: 4.50 x 3.00 m.; ancho muro: 0.25 m; alturas: cumbrero: 2.50 m.; zócalo: 1.00 m.; entrada: 1.00 x 1.50 m. orientación de la entrada: S; orientación de la crujía: E-W.


Planos (planta y secciones).

Observaciones: Según su propietario, Luis Salido Bello, su antigüedad se remonta a la época de sus abuelos y bisabuelos. Su última reforma se realizó hacia 1970, estando en uso para albergar una yunta de mulos y cerdos hasta 1985, año en que finalmente se abandonó. Desde antiguo, existieron diversos asentamientos (cortijos, casillas y chozas) en este paraje. Según las fuentes documentales, el enclave es citado en la cartografía de 1899 y 1933 (IGN) sin referencias a chozas. Ya en 1966 (IGN) se indican “casas de labor”.
Igualmente, el informador comenta, que todos los años, al final del verano se reparaba la cubierta, subiéndose los niños al techo para apelmazar la paja nueva con agua.

Colaboradores: Pedro Moreno Aranda y Mónica López Martínez.

Fotos y dibujos del autor.

viernes, 20 de enero de 2012

Los Pedroches

Comarca situada al norte de Sierra Morena, lindante con Extremadura y La Mancha. Presenta una marcada personalidad, con unos límites muy definidos, una gran homogeneidad de su medio físico, con una preponderancia del granito como sustrato geológico. Igualmente, es de destacar la antigüedad de su poblamiento, la continuidad de las diferentes culturas que lo habitaron, así como los aprovechamientos, modos de vida y problemática social, entre otros aspectos que lo han condicionado[1]. Está comprendida por los municipios de Alcaracejos, Añora, Belalcázar, Cardeña, Conquista, Dos Torres, El Guijo, El Viso, Fuente la Lancha, Hinojosa del Duque, Pedroche, Pozoblanco, Santa Eufemia, Torrecampo, Villanueva de Córdoba, Villanueva del Duque y Villaralto. Tiene una superficie que ronda los 3.000 kilómetros cuadrados, suponiendo el 20% del total provincial. Ha sido, sin lugar a dudas, una de las zonas de mayor tradición pastoril de Andalucía; situación que se ha traducido en una gran profusión de este fenómeno de arquitectura a lo largo de su historia.


Para finales del siglo XIX, Manuel Cabronero[2], aporta muchos datos sobre la edilicia de cada término dentro de un análisis provincial. Una de las primeras aproximaciones a este tipo de arquitectura popular en esta comarca, la encontramos en Hinojosa del Duque, donde el arquitecto Arturo Ramírez Laguna en 1986 (a)[3] y (b)[4] definía ya algunas tipologías autóctonas. Más recientemente, el escritor Alejandro López Andrada[5] relata en su obra, interesantes vivencias de los antiguos pastores y los chozos. Otras aportaciones, como la de la antropóloga Mónica Alonso[6], destacan la singularidad de este tipo de arquitectura en el contexto de la arquitectura tradicional española.


"Las dehesas bajo un mar de niebla".
Imagen tomada desde la Sierra de Santa Eufemia.


video



[1] VALLE BUENESTADO, B. (1978). Villanueva de Córdoba. Estudio Geográfico de un municipio de Los Pedroches. Excma. Diputación Provincial de  Córdoba. 343-345 pp.
[2] CABRONERO Y ROMERO, Manuel (1891). Guía de Córdoba y su provincia para 1891 y 1892. Córdoba, 589 pp.
[3] ORTIZ, Dionisio; BERNIER, Juan; NIETO, Manuel y LARA, Francisco (1986). Catálogo artístico y monumental de la provincia de Córdoba. Tomo IV. (Fuente Obejuna- Hornachuelos).  Exma. Diputación Provincial de Córdoba.
[4] RAMIREZ LAGUNA, Arturo. (1986). Arquitectura popular: La vivienda tradicional en la provincia de Córdoba. En Córdoba y su provincia, tomo IV (Coord. Manuel Guarinos). Ed. Gener. Sevilla. pp. 290-313.
[5] LÓPEZ ANDRADA, Alejandro (2005). Los años de la niebla. Los últimos pastores. Ed. Oberon. Salamanca. 274 pp
[6] ALONSO MORALES, Mónica (2007). Comarca de Los Pedroches, Córdoba, Andalucía. Pag. 331 – 373. En (LUNA M. y LUCAS M. editores.) Arquitectura tradicional y entorno construido. Proyecto Identidades.


miércoles, 18 de enero de 2012

En peligro de desaparición

Quiero reproducir aquí, un texto,  que gentilmente redactó la antropóloga Mónica Alonso Morales para apoyar mi proyecto de investigación ante la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía. Agradecerle, igualmente su apoyo y orientaciones a lo largo de estos últimos años. Gracias.


Choza del Baldío en Torrecampo. Cortesía de Mónica Alonso.

 “Actualmente en Andalucía, este tipo de arquitectura popular carece de una protección patrimonial explícita, que asegure su documentación, conocimiento, y en el mejor de los casos, la supervivencia de algunos tipos. El inmenso desconocimiento sobre el valor patrimonial de estos bienes, así como la histórica concepción que sobre esta arquitectura tradicional ha imperado como construcciones pobres, frente a un tipo de patrimonio más monumental y socialmente reconocido, ha hecho que la arquitectura pastoril haya caído en un triste olvido y desaparición. La realización de estudios como el que se lleva a cabo, ayudará a obtener un conocimiento exhaustivo sobre los chozos en la provincia de Córdoba, invitando a las instancias con competencia en materia de protección del patrimonio cultural, a plantearse la consideración de estos bienes como susceptibles de formar parte del Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz, dotando a estos elementos del necesario reconocimiento patrimonial que requieren”. 

“En la Ley 16/1985 del Patrimonio Histórico Español aparece recogido, por primera vez,  el reconocimiento y preocupación del patrimonio etnográfico. Dentro del marco normativo elaborado en nuestra Comunidad Autónoma, corresponde a la Consejería de Cultura la tutela del Patrimonio Cultural Andaluz”.

“Andalucía, en su Ley 3 de julio de 1991, fue una de las primeras Comunidades Autónomas del Estado español en poseer legislación propia en materia de patrimonio histórico. En este ámbito, aparece por primera vez normalizada la protección de los bienes etnológicos dentro del  Patrimonio Cultural Andaluz. El interés por normalizar los diversos aspectos del patrimonio etnológico ha quedado recogido en la actual Ley 14/2007 de 26 de noviembre de Patrimonio Histórico de Andalucía, incorporándose los bienes inmateriales, a través de la figura de protección “Actividades de Interés Etnológico”. La evolución del concepto de lo patrimonial y la normalización del patrimonio etnológico, ha dado lugar a nuevas líneas de trabajo, donde los bienes etnológicos se convierten en una línea substancial de la Consejería de Cultura en materia de tutela del Patrimonio Cultural Andaluz”.

“Los bienes patrimoniales son aquellos elementos a través de los que una sociedad se reconoce a sí misma en el tiempo presente o en el pasado vivo de una memoria colectiva. En este sentido debemos entender el patrimonio etnológico como un patrimonio vivo, en uso, constituido por restos testimoniales de unas actividades cuyo proceso de transformación o abandono forma parte de una memoria muy reciente. Estos bienes pertenecen tanto a la esfera de lo material como de lo inmaterial, y forman parte de un sistema cultural en continua transformación”.

“En el desarrollo de la normativa sobre patrimonio, el concepto de bien etnológico ha ido asentándose y evolucionando, desde un entendimiento que lo concebía como un simple bien aislable e independiente hasta llegar a la filosofía actual en donde la significación cultural, el contexto sociocultural, la funcionalidad social, los valores simbólicos, etc., son variables primordiales a la hora de seleccionar qué documentar, qué proteger y en definitiva sobre qué intervenir. De manera que el patrimonio etnográfico nos ofrece un discurso clarificador sobre la identidad cultural de una comunidad. Este vendría conformado por toda esa serie de conocimientos y saberes que se han transmitido de generación en generación, configurando la adaptación a las condiciones sociohistóricas, simbólicas, económicas y medioambientales de una comunidad”.