jueves, 1 de diciembre de 2011

Chozas de carboneros.

Este tipo de chozas eran construidas y habitadas por personas que se dedicaban a roturar el monte, a elaborar carbón y picón, cortar leña, etc. Estas faenas suponían una temporalidad de alojamiento en los bosques y las dehesas. Durante gran parte del siglo XIX y XX, de esta actividad  forestal sobrevivía la capa más humilde del escalafón social. De hecho, los acuerdos siempre eran mucho más ventajosos para los propietarios de las fincas. A cambio de su roturación para la posterior puesta en cultivo o pastizal, los carboneros solo tenían derecho a vender el carbón y el picón, sin salario alguno.

Según la zona, eran llamados de distintas formas: “materos” en Villanueva de Córdoba, “rancheros” y “roceros” en Villaviciosa de Córdoba y Hornachuelos, o simplemente “carboneros” y “piconeros” por casi toda la provincia.

Forma típica de choza de carboneros.
 En Castro del Río y algunas fincas de Aguilar de la Frontera, se daba un tipo de chozos de carboneros, enteramente vegetales, siendo su planta circular de unos 4 m. de diámetro por 3 - 4 m. de altura. Estas podían ser habitadas por entre 3 y 6 personas. La armadura se realizaba con maderas seleccionadas de las que se desmontaban, encinas principalmente, aunque también olivos y quejigos; habría que indicar que en la primera mitad del siglo XX, esta zona estaba poblada por retazos de monte alto del originario bosque mediterráneo, que fue sustituyéndose por olivar, viñas y sembraduras, hasta conformar el paisaje que actualmente se aprecia. Asegurada bien dicha armadura con cuerdas de esparto o pita, se cubría con “tapas” de ramajes y finalmente se techaba con un forro de juncos que se sujetaba con anillos exteriores de cuerda.

Comenta el informador (Juán Barrero, conv. pers.) que algunas chozas de juncos podían durar hasta 8 años sin mantenimiento. Disponía de un único vano, la entrada, a la que se le realizaba un alero o pasillo para protegerla de la lluvia. En el interior se disponían los camastros, hechos también de maderas y capas de diversas plantas como juncos, juncias y rastrojos de cebada, trigo o avena, así como lana de oveja. El hogar se hacía en el centro, realizando un hueco directamente en la tierra. Cuando el trabajo requería de burros o mulos para acarrear leña y carbón durante cierto tiempo, se hacía también una choza para estos animales, que era de similares característica a las habitadas por las personas. Durante los trabajos de temporada de verano, se construían otras más ligeras y sin forro de juncos.


Juán Barrero Moriana, antiguo carbonero de Llanos del Espinar (Castro del Río).
 
Nos muestra su colección de herramientas del este oficio.
 

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