sábado, 1 de septiembre de 2018

Libro "Muros de piedra y techo de castañuela. Vivir en chozas"

Se acaba de publicar en estas semanas el libro "MUROS DE PIEDRA Y TECHO DE CASTAÑUELA. Vivir en chozas" de la escritora Beatriz Díaz, una memoria oral de la vida en las chozas de Tarifa (El campo de Gibraltar, Cádiz). Este hecho tendría para mi el interés lógico de un trabajo mas de investigación realizado en España sobre estas formas de viviendas. Pero da la circunstancia, de que mi modesta colaboración (mas adelante explicaré en que ha consistido) con esta antropóloga, sociologa y bióloga surgió sin conocernos previamente por medio de este blog. Ella se puso en contacto conmigo ante una duda sobre las llamadas "chozas moriscas".

"En los montes de Tarifa, en el extremo sur de la Península Ibérica, cientos de familias vivieron en pequeñas chozas de piedra y techumbre vegetal. Cazaban, recolectaban y sembraban. Criaban animales, usaban remedios naturales, aprendían a escribir sin escuelas, construían pozos y fuentes, cocían el pan en hornos de piedra y tejían aperos de palmito. Con la mecanización del campo estos espacios llenos de vida y cultura se despoblaron, pero su historia permanece en la memoria de sus habitantes".

"La autora vincula su investigación sobre la vida cotidiana en las chozas con su propio recorrido biográfico. Los cuidados dibujos de Rafael Pulido y las fotografías, verdaderos documentos etnográficos, nos hablan tanto del saber popular como del aislamiento. Las historias de vida resaltan las injusticias de la pobreza extrema así como la dignidad y la conciencia de clase. Un trabajo que afirma la capacidad humana para autorganizarse y salir adelante".  

Texto de la contraportada.


Portada


En este enlace TV Tarifa, se puede ver y oir sus explicaciones personales sobre el trabajo, y aquí la Introducción del libro que ella misma se ha autoeditado. Para quien pueda estar interesado en adquirirlo,  en su blog  Memoria Oral  encontrará el contacto de su distribución y una relación también de otras de sus interesante publicaciones y proyectos.

En cuanto a mi colaboración, esta ha consistido en ilustrar con diversos dibujos y acuarelas, algunas de las chozas y hornos de pan que aún se conservan en ruinas. Mediante ellos, se muestra una reconstrucción hipotética de su aspecto original, bien con planos de planta, alzado y sección, o con perspectivas donde apreciar colores y acabados de sus cubiertas. El trabajo ha sido algo complejo, pues no he podido visitar personalmente estos elementos, no obstante, las fotografías de Beatriz explicadas con claridad y minuciosidad, me resultaron una vital herramienta.

"Visualizando previamente matices y detalles, situándome en la lógica de aquellas personas que los hicieron, tracé líneas que daban forma a cada piedra, de abajo a arriba; imaginando su leve cimentación, seleccionando y trabando la piedra tosca con barro, realizando el encaje de sus cúpulas semiesféricas y sus enfoscados".

Aquí muestro algunas de las ilustraciones que aparecen entre sus páginas. Ha sido un auténtico placer y disfrute hacerlos y colaborar con este proyecto que emana pasión y amor por las cosas que hace.

Chozas en el poblado de La Canchorrera.

Chozas en el poblado de Los Boquetillos.

Chozas en el poblado de El Puntal.




domingo, 5 de agosto de 2018

Encinarejo de Córdoba.

La localidad de Encinarejo de Córdoba, ahora una entidad municipal autónoma, tuvo su origen en una serie asentamientos de chozas y casas bajo el nombre de "Encinarejo de los Frailes Jerónimos", hacia mediados del siglo XX.

Dejando a un lado sus visicitudes históricas anteriores al siglo XX, que de manera detallada trata Martín Torres Márques en su libro "Evolución Histórico-geográfica de la localidad de Encinarejo de Córdoba", podemos conocer que este tipo de arquitectura estuvo ligada, al menos desde 1932, a los primeros colonos granadinos que cultivaban la finca "predio de los Frailes", propiedad entonces de la Marquesa de la Romana. Estos, mediante contrato de arrendamiento disponían de lotes de entre 10-12 Has. y 53 parcelas resultado del desmonte del olivar previo que existió en sus 359 Has. Durante esa época se mantenían al menos 26 núcleos familiares compuestos por chozas y otras infaestructuras como pozos, cuadras, zahurdas y secaderos de tabaco, mas algunas  escasas sólo con viviendas tejadas.

Estas magníficas fotografías ilustran este tipo de viviendas realizadas con tapial-adobe en sus paramentos y con vegetales (paja, carrizo, etc..) en sus cubiertas. En algún caso aparece alguna entéramente realizada en vegetal, posiblemente cuadras o gallineros.















Instituto Nacional de colonización (1946). proyecto de parcelación de la finca "Encinarejo de los Frailes Jerónimos"(término de Córdoba). Plano de parcelación y red de riego actual. El ingeniero agrónomo Carlos Cremades, dte. C.L. C. García. Escala 1:5000



domingo, 25 de marzo de 2018

Chozas de la Parrilla, Guadalcázar, Córdoba. Experimentación de lo aprendido en el camino.

Dentro de los 26 "Encuentro de las Alternativas" realizados en el Parque del Alamillo de Sevilla los pasados días 23 y 24 de marzo de 2018 y dentro de la Zona de Bioconstrucción, pude exponer durante una charla, nuestra experiencia personal con la investigación y construcción de chozas. 


La jornada del sábado 24, estuvo organizada por la Asociación Taph taph, quien tuvo a bien invitarme para el ciclo de charlas realizado por la tarde. Durante la mañana estuvieron realizando talleres prácticos para el público en general con la construcción a base de tierra cruda (tapial y adobe).










Fue una oportunidad muy interesante de divulgación e intercambio con quienes están interesados en la arquitectura alternativa y sostenible.



domingo, 10 de diciembre de 2017

Casas trogloditas y cuevas en Córdoba

Las casas-cueva han sido estudiadas a nivel andaluz con bastante detalle, especialmente destacanda su abundancia en la provincia de Granada. En Córdoba, son de sobra conocidas las que existieron en Iznajar, bien documentadas por distintos autores.

Ramírez Laguna en 1986 las describe como formas de viviendas primitivas, labradas sobre la roca "pedriza" en el perímetro donde se asienta la población. Especialmente en las calles Puerta del Rey, Calvario y Canganchuelo. Los cortes donde se excavaron hacen que dispongan de un escaso grueso de techo. Estaban habitadas por familias pobres sin otra posibilidad de vivienda. Estima que algunas pueden tener al menos 100 años.


Años 80 (siglo XX).
Foto de Ramírez Laguna. 

Disponían por lo general de una primera sala de acceso de planta rectangular con un hogar con chimenea en uno de sus lados. También una ventanilla a la fachada como única ventilación. Detrás, en una crujía aparte se tallaba otro habitáculo a modo de alcoba, y a veces dos o tres mas. Todas sus paredes y techos estaban bien labradas con planos y aristas bien definidas con algunas repisas, vasares y cantareras. Todas ellas eran blanqueadas, incluyendo la fachada. Exteriormente  disponían de cobertizos adosados, corralillos y sombrajos. También refiere otra tipología mixta de casa tejada con cueva hacia el interior.




Cueva de una crujía. 
Dibujo de Ramírez Laguna. 

Cuevas de dos crujías. 
Dibujo de Ramírez Laguna. 

Cueva de tres crujías. 
Dibujo de Ramírez Laguna. 


Anteriormente Luis Feduchi en 1978 dice: "En el exterior del núcleo urbano hay un conjunto de viviendas-cuevas, que se apoyan en la ladera, a poniente". Con anterioridad, hacia 1881, Manuel Cabronero cuantifica en 241 los albergues (barracas, cuevas o chozas) de esta localidad, sin saber cuantas serían de esta tipología troglodita. Sin embargo, a mediados del siglo XIX, Pascual Madoz no hace referencia alguna, solo dice: "tiene 368 casas cuyos cimientos son la misma piedra, sin necesitar empedrado".


Años 70 (siglo XX).
Foto de Luis Feduchi.

Aspecto actual (Foto Turismo Iznajar).


Años 70 (siglo XX).
Foto de Luis Feduchi.




Dibujo de Luis Feduchi.



Afortunadamente aún han llegado hasta nuestros tiempos muchas de ellas. A modo de curiosidad, la fotografiada por Feduchi se mantiene casi idéntica. Otras de la localidad están protegidas por el Plan General de Ordenación Urbana, que las cuantifica en unas 35 construcciones en diferentes estados de conservación y usos, muchas de ellas aún habitadas. 

Otra población donde  existieron también, es Hornachuelos, cuyo nombre tan significativo proviene del árabe:  "Furnuyulush", ciudad de los hoyos y del mozárabe: "formix-icis",  hornacho o bóveda subterránea. Su asentamiento rocoso sobre maciños calizos y calcarenitas del Mioceno propició el aprovechamiento de algunas cortaduras y cuevas para estos fines; especialmente en el paraje  Cuevas de los Carretas. Algunos afloramientos de estas rocas fueron tallados  Foto 1  en forma de bóvedas en torno a la Calle de los Molinos, donde aún se aprecian algunas bóvedas abandonadas. 

Esta imagen atribuida a la localidad de Palma del Río, de autoría y lugar desconocido, pudo corresponder a mi entender con alguna de estas cuevas. Encuentro ahora su similitud con esta otra, ya con techo de uralitas y uso como cuadra.


Casa-cueva (Palma del Río ?)


Posible localización de la anterior foto (Calle de los Molinos, Hornachuelos)
http://www.foro-ciudad.com/cordoba/hornachuelos/fotos/314966-cuevas.html.

Por otro lado, en muchos parajes dispersos de Sierra Morena fueron habituales los refugios y abrigos que aprovechando la abertura natural de ciertas cuevas, se habilitaron para dar cobijo a pastores y animales. Quiero destacar algunas como la Cueva de la Osa (Obejo), Cueva del Negro (Hornachuelos)Cueva de los Majadales (Almódovar del Río)Cuevas Matamoros (Adamuz)Cueva del Solapón (Adamuz)Peñamelaria, Meseta Blanca, La Palomera, La Asomadilla (Córdoba) y un largo listado en proceso de investigación por cuevasdecordoba.es. 



Así como otras instalaciones tipo minas ya construidas desde época romana y califal que estuvieron vinculadas con la extracción de piedra, como La Arruzafa  con sus Cuevas de Fray Diego, de la Higuera o de la Mula y la del Parador I. También las de La Albaida, Las Cuevas de Villarrubia, La Peñatejada, etc...

Destacar el caso de ciertos eremitorios tallados en la roca o aprovechando cuevas, como los casos de los que aún se conservan en Los Angeles (Hornachuelos), Los Conventos (Adamuz) y La Arruzafa (Córdoba).


Grabado de 1662 del Desierto de los Angeles (Hornachuelos).


El actual Seminario de Los Angeles y sus cuevas.
Foto Rafael Pulido Jurado


La única vivienda rehabilitada actualmente de esta tipología es un alojamiento rural llamado Cuevas del Pino cercano a la ciudad de Córdoba.


sábado, 18 de noviembre de 2017

Chozas enrocadas.

Con este término quiero definir una serie de tipologías de chozas que nada tienen que ver con las viviendas trogloditas o casas-cuevas, que también estuvieron presentes en la provincia de Córdoba, como el caso muy conocido de Iznajar, también Palma del Río y la sierra de Córdoba, estos últimos menos documentados. 

Estos cinco ejemplos de chozas "enrocadas" se distribuyen por distintos lugares, principalmente en Sierra Morena, donde la construcción aprovechaba en parte o totalmente el afloramiento de la roca madre, principalmente para obtener el cerramiento de alguna de sus paredes. 

Dos casos son de planta rectangular y el resto circulares irregulares. En cuanto a sus cubiertas, fueron de materiales vegetales todas menos una, que pudo ser de bóveda de cañón por aproximación de hiladas. Las vegetales se disponían a una y dos aguas, aprovechando el desnivel del terreno para crear la pendiente del colgadizo.

Las paredes de roca no construida se retocaron y tallaron en algún caso, y no es de extrañar que fueran trabajadas por canteros como frente para extraer bloques de granito, en el caso de las presentes en Los Pedroches (Belalcázar, Cardeña y Torrecampo).


Viñas Viejas (Belalcázar).

Choza de la Muda (Cardeña).

Posible recreación de su aspecto.

Hoya de la Condesa (Torrecampo).
Foto cortesía de  Jesús Cangas

Las Erillas (Villaviciosa de Córdoba).
Foto cortesía de Juan Relaño.


Choza II Fuenfría (Zuheros)


Posible recreación de su aspecto.



jueves, 14 de septiembre de 2017

Chozos en Las Quemadillas

Ya desde finales del siglo XIX se registra documentalmente alguna referencia de la presencia de chozas en este paraje de Las Quemadillas, localizado junto al Río Guadalquivir y la periferia Este de la ciudad de Córdoba. Tanto en 1896 como en 1933 se cita en la cartografía histórica (Instituto Geográfico y Catastral) una  alusión a una choza. 

En el estudio  "La planificación en la construcción de los poblados del Instituto Nacional de Colonización" de Pablo Rebasco, publicado en 2009 aparecen una serie de fotografías de la Zona Regable del Guadalmellato, sector I (Alcolea - las Quemadas), tomadas del Archivo Delegación INC en Córdoba.




Especialmente interesantes me resultan estas cuatro, que aunque no he podido reproducir con la necesaria calidad, si que pueden aportar datos sobre sus tipologías y materiales constructivos. de hecho, el referido estudio dice: "en la mayoría de ocasiones la vivienda rural de la zona del Guadalmellato se limitaba a una serie de chozos levantados con materiales vegetales o sobre pequeños tapiales mixtos, cuando no se presentaban en lugares insalubres e incluso peligrosos por la cercanía de ríos o barranqueras".









Las instantáneas fueron tomadas muy posiblemente en la década de los 40 del siglo XX con motivo de algún tipo de censo previo a los planes de colonización de la época franquista. Analizando ciertos detalles que se aprecian en ellas, se puede corroborar sus tipologías, tres de ellas de planta rectangular y construcción enteramente vegetal y disparidad de tamaños. Aparentemente sus armaduras podrían ser a base de pies derechos para las paredes y pares a dos aguas para las cubiertas, al estilo de los "ranchos" de Doñana o ciertas "barracas" del Delta del Ebro. Las entradas se disponen todas en sus cabeceras presentando un cierto alero.

Tipología vegetal.

En cuanto a sus materiales, la disponibilidad de maderas de los cercanos bosques de ribera del propio Río Guadalquivir o Arroyo Rabanales, hace pensar en el uso de troncos de álamos blancos, fresnos u olmos. Para los forros, podrían haberse utilizado cañas, carrizos, eneas o juncos.

Tipología mixta.

En relación a la cuarta imagen, la tipología corresponde a un grupo de chozas mixtas de tapial y cubierta vegetal a dos aguas. Son construcciones de planta rectangular, alineadas y sobrepuestas unas sobre otras. Ya se aprecia una con la techumbre de chapa metálica.




miércoles, 30 de agosto de 2017

Techado de paja ripiada (I).


Si buscamos el término ripiar encontraremos entre otras definiciones, las que se refieren al trabajo con fibras vegetales. Estas, describen una manera de ordenar, golpear y preparar vegetales para posteriores trabajos artesanales, como la elaboración de sombreros. Curiosamente en ningún caso aparece en relación al techado de cubiertas.




En las diferentes entrevistas realizadas a algunos informadores que conocían esta técnica en distintas zonas de la provincia de Córdoba, se desprende que los  términos acuñados por ellos  (ripiar, ripiado) hacen referencia al método que aprovechaba los restos de la cosecha de cereales tanto para el recubrimiento de almiares como chozas.

Grandes chozas de tapial en la término de Córdoba.

Almiar en el término de Alcaracejos.

Hemos documentado su empleo expresamente en localidades como Castro del río, Guadalcázar y Pedroche. Donde tanto hortelanos, agricultores como pastores construían sus chozas de muy diversas tipologías y usos.




Restos de una choza de cubierta de paja en Castro del Río.





Nueva choza de paja en Pedroche.



PROCESO DE TRABAJO


Tras la siega de los trigos, se rastrillaban y recogían todos los restos de paja de los campos que habían quedado desordenados tanto en longitud de caña como en orientación.

Luego, se alineaban en una especie de "almorrones" sobre el suelo, peinándolos con una horca para que quedaran ordenados y homogéneos. De esta manera, las cañas dobladas se ponían derechas y los trozos excesivamente pequeños se desprendían.

Posteriormente se mojaban con agua para que el material se ablandara y apelmazara. Se dejaba una noche y luego se empezaban a cortar  segmentos de unos 50 cms de anchura y 70 cms de longuitud. Con la ayuda de un "berduguillo", un simple palo con una cuerda atada en su extremo se ataban estas "pañetas" o "pareas" para que al subirlas hasta el techo no se deshicieran.




Es esta una de las técnicas de techado de cubiertas que aún no había experimentado. Precisamente estoy poniendo en práctica este método en la construcción propia de una choza actual, en la que llevo ya tres años trabajando.

En la siguiente secuencia de imágenes se aprecia el proceso de techado empleado, desde la siega hasta su remate.























La especie utilizada ha sido el "triticale" de la variedad Trujillo, un híbrido entre trigo y centeno que produce bastante paja. En nuestro caso, hemos segado principalmente con guadaña haciendo haces y gavillas donde la paja no quedara muy desordenada. La espiga no ha sido desprendida, desgranándola solo un poco a base de golpear los haces.



Continuará...