jueves, 12 de abril de 2012

Chozas mixtas andaluzas.

La distribución de este tipo de chozas mixtas y casas de cubierta vegetal, fue bastante amplia en la práctica totalidad de la región. Por un lado, encontramos las viviendas de planta rectangular realizadas principalmente en tapial o adobe, con cubiertas a cuatro aguas, llamadas en algunas zonas “tapichozas”. Se asentaban de manera dispersa en parcelas y agrupada en torno a cortijos o núcleos urbanos, siendo vivienda familiar con otras dependencias, como gallineros, tinahones y cuadras. Su ámbito geográfico se ciñe a la Baja Andalucía y Vega del Guadalquivir, desde la provincia de Cádiz[1] a la propia capital de Córdoba, pasando por El Aljarafe y la Campiña Sevillana.

Es el tipo más genuinamente andaluz, de origen posiblemente tartésico, con diversas influencias a lo largo de la historia. Tuvo un gran desarrollo durante las colonizaciones centroeuropeas de Carlos III al final del siglo XVIII en las provincias de Sevilla y Córdoba, especialmente en La Carlota y Fuente Palmera.


Puebla del Río (Sevilla). En (HERNÁNDEZ LEÓN, 2004).

Trebujena (Cádiz). En (FLORES, 1973).

Las llamadas “casas de choza” o “de rama”, viviendas rectangulares con cubierta vegetal a dos aguas, se situaban en el interior de núcleos urbanos adosadas unas a otras o bien en la periferia. Presenta todos los elementos propios de una casa; ventanas, puertas, chimeneas y división interior de habitaciones. Eran viviendas permanentes de familias humildes del estamento social (trabajadores y jornaleros). Sus primeros asentamientos se ubicaban en terrenos sin propiedad (vías pecuarias, descansaderos, caminos, etc.) y con el tiempo evolucionaron a casas ya tejadas. Tuvieron una amplia distribución por la mayor parte de la Baja Andalucía (Cádiz, Huelva, Málaga, Sevilla y Córdoba). Fueron muy frecuentes en muchos pueblos andaluces, hasta mediados del siglo XX.


Peguerillas (Huelva). En (FLORES, 1973).

Por otro lado, en diversas sierras andaluzas aparecen chozas de planta circular y cubierta cónica vegetal de muy diversos diámetros; especialmente en Sierra Morena, donde las influencias portuguesas, extremeñas y manchegas son notables. Éstas, coexisten con las rectangulares de mampostería, e incluso con las que mezclan piedra, tapial y adobe. Las circulares, que también se presentan ovaladas, se asentaban de manera aislada como albergue de pastores y porqueros, siendo su distribución muy dispar: Sierra de Aracena (Huelva), Los Pedroches y Alto Guadiato (Córdoba), Sierra de Andújar (Jaén), Sierras Subbéticas (Córdoba) y Sierra de Mágina (Jaén). Sin embargo, otros autores[2] las circunscriben únicamente a Los Filabres (Almería), Andévalo (Huelva) y Los Pedroches (Córdoba).


Chozas de pastores en Sierra Nevada (Granada).
En (spahnialpujarrafotos.blogspot.com.es)

Ruinas de una choza en la Sierra Norte (Sevilla).
Cortesía de Fernándo Díaz.


[1] FLORES LÓPEZ, Carlos (1973). Arquitectura Popular Española, (5 tomos). Ed. Aguilar.
[2] HERNÁNDEZ LEÓN, E. (2004). Arquitectura auxiliar. En: Proyecto Andalucía, Antropología vernácula. Coordinador Rodríguez Iglesias, Francisco. Junta de Andalucía.


martes, 10 de abril de 2012

Edad Contemporánea.

Ya en el XIX, el proceso desamortizador, con el que se pretendía redistribuir la propiedad de la tierra, lejos de conseguirlo, produjo que las fincas enajenadas a la Iglesia y los Municipios cayeran en manos de una nueva burguesía agrícola que siguió el mismo modelo latifundista y absentista de la antigua nobleza. Un aspecto a tener en cuenta, y que influyó  en cierto modo en el desarrollo de este tipo de arquitectura, al menos durante este periodo, es el tipo de propiedad de la tierra, y sobre todo su forma de aprovechamiento. El arrendamiento de tierras, suponía la nula inversión en construcciones duraderas por parte de los arrendatarios. Según las descripciones de las subastas de estas desamortizaciones que se produjeron en su segunda mitad, conocemos algunas de sus tipologías arquitectónicas, ya que se alude a las “casas pajizas o de chamiza” como propias de los colonos, labradores y jornaleros[1]. En Sierra Morena, propietarios burgueses accedieron a grandes extensiones de dehesas y montes, lo cual favoreció la contratación de braceros o “materos” que los roturasen, viviendo de forma diseminada en chozas. La ociosa vida de la decadente aristocracia decimonónica, contrasta fuertemente con las pésimas condiciones de vida de las clases más humildes, según las gráficas imágenes[2] de final de este siglo. Este campesinado harto de esta situación de precariedad, inició en las primeras décadas del siglo XX, un cierto movimiento de reclamación de sus reivindicaciones, que fueron acalladas y perseguidas por los nuevos propietarios y sus defensores, manteniéndose así, inamovible el problema del sistema de la propiedad en Andalucía desde la Edad Media hasta nuestros días.


Moratalla (Hornachuelos), en 1887.
Cortesía de la Fundación Cajasur.

Otro aspecto que determinó la proliferación de este tipo de hábitat, al menos en la propia ciudad de Córdoba, y en concreto en la década de los cuarenta del siglo XX, fue el problema de la vivienda de las numerosas familias que llegaron a la capital en busca de trabajo. En esos duros años de la potsguerra, se crearon de forma anárquica auténticos barrios de chozas en zonas próximas al Río Guadalquivir y en el “Campo de la Verdad”, “Zumbacón” y “Naranjo  reconduciéndose años mas tarde, a lo que actualmente conocemos como Barriada de Fray Albino[3] y otras. Algunas imágenes ilustran el aspecto de estas “tapichozas”, que más bien se podrían considerar “chabolas”, por incorporar ya  materiales de desecho.


Chozas en el Campo de la Verdad.
Foto de Ladis, en (ROMÁN, 1999).

Hacia la misma época[4], otras familias optaron por desplazarse a La Sierra, especialmente muchas gentes humildes de Almodóvar, Posadas, Hornachuelos y Villaviciosa. Fue una alternativa de vida primitiva, habitando en chozos, pero al fin y al cabo libre, sobre todo por que, la alternativa eran los duros trabajos de jornal al sol de la Campiña, con hambruna, bajos salarios, largos meses de paro. Así, los propietarios de fincas en La Sierra cedían montes y laderas para que los rancheros las roturaran, obteniendo terrenos de sembradura y carbón.


[1] Véase el capítulo Marco Agrario. Historia y Paisaje, (RECIO, 2006), dentro de OLMEDO GRANADOS, Fernando (2006). Cortijos, haciendas y lagares. Arquitectura de las grandes explotaciones agrarias en Andalucía. Provincia de Córdoba (2 tomos). Consejería de Obras Públicas y Transportes, Junta de Andalucía.
[2] GONZÁLEZ PÉREZ, Antonio J. (2007). La Mezquita de plata. Un siglo de fotógrafos y fotografías de Córdoba, 1840 – 1939. Fundación provincial de artes plásticas Rafael Botí. Diputación de Córdoba. 469 pp.
[3] ROMÁN MORALES, Francisco (1999). El libro de oro de Córdoba. Ed. Diario Córdoba. 272 pp. (Ref. pag. 237 a 240. El urbanismo de postguerra).
[4] NARANJO, Luís; MORAL, Manuel; CARRASCO, Miguel y CARRASCO, Agustín (2006). Claves naturales y sociales de la Guerrilla Antifranquista en Sierra Morena. Recorrido histórico-natural por el valle medio del Guadiato.  Biblioteca Ensayo 11. Ed. Diputación Provincial de Córdoba y Ayto. de Villaviciosa. Córdoba. 212 pp.

lunes, 9 de abril de 2012

Choza del Baldío (Torrecampo).

Ref.: TOR-04
Coordenadas huso UTM: 30 S x.343292 y.4260431
Término municipal y comarcas: Torrecampo, Los Pedroches (Sierra Morena).
Choza circular de falsa cúpula localizada en “El Baldío”, muy próxima al cortijo del mismo nombre, a la “Cañada Real Soriana y al antiguo “Camino de El Guijo a Pozoblanco”. Debió ser albergue de porqueros, siendo su antigüedad desconocida. Su estado de conservación es bastante bueno, representando uno de los mejores ejemplos de esta tipología en la provincia.



Recreación de su estado original.


Características y  técnicas constructivas:
Su planta es enteramente circular, asentándose de manera aislada en un terreno llano de dehesa. Sus paramentos, son de piedra de cantería (granito) tomada con barro. En cuanto a los revoques, el interior pudo estar semienlucido con mortero de cal. La solera parece de tierra apisonada. La cubierta, se plantea en falsa cúpula por aproximación de hiladas, revestida con tierra apisonada hacia el exterior. Dispone de una salida de humos en la cúspide de la cúpula, formada por un marco de cuatro losas. La entrada tiene dos dinteles de granito; uno de ellos con gozne para la bisagra de la antigua puerta.


Vista exterior.

Detalle de interior de la entrada.

Detalle de la falsa cúpula.

Planimetría: planta exterior: 4.40 m. diámetro; planta interior: 2.95 - 3.00 m. diámetro; ancho muro: 0.70 m.; alturas: alero: 2.10 m., interior: 2.90 m.; entrada: 0.70 x 1.35 m.; orientación de la entrada: S.


Plano (planta y sección).


Plano general del enclave.

Observaciones: Junto a la choza, existen dos pequeñas zahúrdas de falsa bóveda de cañón semidestruidas y una tercera de grandes dimensiones y en buen estado, pero con algunas reformas modernas. Igualmente se conserva una gran edificación antigua y abandonada en el cerro Baldío, llamada Casas del Baldío.
Este albergue, fue referenciado por Mónica Alonso en el proyecto “Identidades II, entorno construido”, de la comarca de Los Pedroches.



Dos vistas de las zahurdas.

Colaboradores: Mónica Alonso Morales, Fernando Díaz Fernández y Mónica López Martínez.

Fotos y dibujos del autor.

viernes, 6 de abril de 2012

Torrecampo.

Manuel Cabronero[1] cita 7 construcciones tipo “albergues o chozas” diseminadas por su término en 1887.  Igualmente, refiere como entidades de población, algunos enclaves con indicación de la existencia de tales “albergues” entre su composición arquitectónica. Así, aparecen “La Cumbre” y “Cascarrales” [2], ambas con “casa de labor y albergues de trabajadores”.

Ya a mediados del siglo XX[3], encontramos algunas referencias topográficas. En el “Juagarzal” se cita choza, casa y gallinero próximos a la “Casa de la Huerta Bermeja”; actualmente se mantienen las ruinas de una gran construcción rectangular de piedra, que pudiera corresponder con esta indicación. Igualmente, en la “Huerta del Galleguito” se indican un chozo y corral.


La magnífica "Choza del Baldío".
Cortesía de Mónica Alonso.

En otras zonas del término, se conservan aún algunas construcciones de antigüedad desconocida y tipología diversa. Una de las mas interesantes, de falsa cúpula, es la “Choza del Baldío”, existiendo otras mixtas circulares y ovaladas en “Las Rozuelas”, “Las Torcas” y “El Cervigón”.

Igualmente abundantes y de gran interés etnográfico, son las zahurdas que se conservan en este territorio de Los Pedroches; construcciones realizadas en falsa bóveda de cañón, con presencia generalmente, de un “chozo de porquero” asociado.



[1] CABRONERO Y ROMERO, M. (1891). Resumen por ayuntamientos de todos los edificios y albergues. Torrecampo (pag. 84).
[2] CABRONERO Y ROMERO, M. (1891). Entidades de población (pag. 61).
[3] INSTITUTO GEOGRÁFICO Y CATASTRAL (1955). Hoja 860 (Fuencaliente).

jueves, 5 de abril de 2012

Choza del Cerrejón y Los Llanos (Hornachuelos).

Ref.: HOR-20
Coordenadas huso UTM: 30 S x.279854 y.4225849 
Término municipal y comarcas: Hornachuelos, La Sierra (Sierra Morena).
Choza circular tejada y de falsa cúpula, asentada en el paraje de “Los Llanos” y “Los Torvizcales”. Debió ser albergue de porqueros, con una antigüedad posterior a 1956. Aunque fue reformada su cubierta en algún momento, actualmente se encuentra deteriorada, habiendo sido desmontada la mitad del tejado.



Recreación de su estado original.


Características y  técnicas constructivas: De planta circular, se asienta nivelada en una leve inclinación del terreno. La construcción se dispone de manera aislada. Los paramentos son de piedra tosca (micaesquistos, gabros, dioritas y pizarras), tomada con mortero de cal, apareciendo algunos ladrillos macizos bajo los aleros. Las paredes, tanto interior como exteriormente, están revocadas con un enfoscado de mortero y acabadas con pintura de cal. La solera está hecha a base de ladrillos macizos trabados a hileras. En cuanto a la cubierta, su estructura original es una falsa cúpula de sección interior ojival, sobreponiéndole con posterioridad otra a dos aguas de teja árabe, dispuestas en 15 hileras. La cúspide de la falsa cúpula debió de estar abierta para ventilación y salida de humos; luego se cerró con maderas y ramajes, habilitando una chimenea. Ésta, tiene marco de ladrillo con el tiro inserto en el muro. La entrada dispone de un dintel hecho con cinco palos de encina y posee igualmente, marco de carpintería, faltándole la puerta. En algún momento se reformó su cerramiento original de tierra sobre la cúpula, cubriéndose con la cubierta que tiene actualmente.


Aspecto actual de la choza.

Otra vista con la zahurda al fondo.

Detalle de la cúpula.

Detalle interior de la entrada y la chimenea.
Planimetría: planta exterior: 3.40 m. diámetro; planta interior: 2.60 m. diámetro; ancho muro: 0.60 m.; alturas: exterior (en el eje): 2.40 m.; altura aleros: 1.75 y 0.90 m.; interior: 2.05 m; entrada: 1.30 x 0.60 m; otros elementos: marco chimenea: 0.60 x 0.30 m.; tiro: 0.30 x 0.20 m.; orificio bóveda: 0.50 m. diámetro.; orientación de la entrada: SE.


Plano (planta y sección).

Vista de la cubierta.

Esquema general del conjunto.

Observaciones: la choza está asociada a una zahurda de falsa bóveda de cañón, que se encuentra en inmejorable estado de conservación. Sin embargo, aparecen vagos indicios de una construcción ovalada que pudo ser otra choza. Analizando las fuentes documentales, no existe referencia alguna en la cartografía de 1896 (IGN) ni 1929 (IGN). En el vuelo americano de 1956 ya se aprecian las construcciones, así como en la cartografía de 1968 (IGN).  En las paredes interiores se aprecian algunos dibujos, destacando uno de un rostro humano de perfil, realizado con carbón. Se encuentran en su interior fragmentos de cerámica doméstica con vidriado interior melado.


Vista exterior de la zahurda.

Colaboradores: Fernando Díaz y Mónica López.

Fotos y dibujos del autor.

lunes, 2 de abril de 2012

Chozas minerales andaluzas.

Como este blog nace con una clara vocación andaluza, se hace necesario realizar un análisis de este tipo de arquitectura en el ámbito de esta región del sur de España.

La arquitectura popular de Andalucía ha sido rica y variada, con elementos muy particulares condicionados tanto por la cultura, la geografía, el medio ambiente y sobre todo las circunstancias climáticas. Así, a parte de las diversas formas de viviendas tejadas y las trogloditas “viviendas cueva[1], se definen otros tipos de cubiertas, que van desde las azoteas o terrazas típicamente mediterráneas, presentes en la Andalucía costera y Las Alpujarras; las falsas cúpulas, las bóvedas de aristas, y como no, las techumbres de materiales vegetales.

Encontramos abundantes formas de hábitat aislado, realizadas enteramente con materiales minerales y distribuidos por casi toda la región. Destacan aquí, las zahurdas, albergues y chozas realizadas con el sistema de “falsa cúpula y bóvedas de cañón”. Son construcciones circulares o cuadrangulares, de pequeñas y medianas dimensiones, realizadas completamente en piedra seca o esta tomada con barro; a veces enfoscadas y encaladas. Su cubierta se soluciona con una falsa cúpula a base de aproximación de hiladas. Se utilizaban como refugios eventuales de pastores, porqueros, canteros y agricultores. También existe una variante en forma de túnel como cobijo de cerdos. Su ámbito geográfico se circunscribe a la Sierra de Aracena (Huelva), donde se las denomina “zahurdones[2]. Muy frecuente en toda la Sierra de Mágina y de Segura, así como en Las Lomas (Jaén), denominándose “chozos, caracoles, monos o cuevas”. En Padul (Granada) son llamados “Cortijillos”. En Córdoba se citan en casi todas las comarcas, existiendo en el contexto de la Península Ibérica multitud de formas y tamaños.

Dos tipos de "Caracoles" en Ruz (Jaén).
Cortesía de Miguel Ángel Palomares.

Recreación de un "Cortijillo" en Padul (Granada).
Cortesía de Pedro Moreno Aranda. 

"Zahurdón" en Santa Ana La Real (Huelva).
Foto en (HERNÁNDEZ LEÓN, 2004).

Por otro lado, aparecen las “chozas de cúpula”, que con respecto a las anteriores, suponen una variante más evolucionada y compleja de construir. En éstas, sobre una estructura circular de piedra tomada con barro y cal, se asienta una cubierta con sistema de cúpula semiesférica a base de ladrillo macizo. Se focalizan principalmente en la zona occidental de Sierra Morena (Huelva, Sevilla y Córdoba), en conexión con Extremadura, con la que existe una correlación directa. En la Sierra de Aracena son llamadas “bujardas”.


"Bujarda" en Encinasola (Huelva).
Foto en (HERNÁNDEZ LEÓN, 2004).

Otra tipología, son las denominadas “chozas de teja”, que son el resultado, en la mayoría de los casos, de la remodelación de las chozas circulares mixtas de cubierta cónica vegetal. Son casillas de mampostería y cubierta a dos aguas, ya tejadas. Disponen de chimenea e incluso alguna ventana. Se distribuyen por Sierra Morena, desde Los Pedroches hasta Aracena, estando presentes en las provincias de Córdoba, Sevilla y Huelva.


Choza en Encinasola (Huelva).
Foto en (HERNÁNDEZ LEÓN, 2004).

Choza en la Sierra Norte (Sevilla).

También de teja, encontramos algunos ejemplos de chozas circulares con la cubierta de forma cónica, unas con armadura de maderas y otras retejadas sobre una cúpula semiesférica. Únicamente se han documentado en la Sierra Norte  (Sevilla), Alto Guadiato y Los Pedroches (Córdoba).


Choza en Alanís de La Sierra (Sevilla).
Foto en (HERNÁNDEZ LEÓN,  2004).



[1] ALBAR, M.; LLORENTE A. y SALVADOR, G. (1991). Atlas lingüístico y etnográfico de Andalucía, (6 tomos). Universidad de Granada, CSIC. Ed. Arco/Libros.
[2] HERNÁNDEZ LEÓN, Elodia (2004). Arquitectura auxiliar. En: Proyecto Andalucía, Antropología vernácula. Coordinador Rodríguez Iglesias, Francisco. Junta de Andalucía.